jueves, 27 de febrero de 2014

La loca del café



Por encima de la taza de café la he visto
Se parecía tanto 
                  pero tanto a ti
                  como la vida a una resaca
Que por un momento 
He creído en los milagros

Y he pensado en levantarme 
Abrazarla y sentarme junto a ella
Enterrar mi rostro en su pecho
Que me diera un duro
Cogerla de la mano
Pasar la tarde viendo los toros

El presente hecho un borrón
Llorando sin poder
Contenerme qué vergüenza
Cortés indiferencia fingida
En las otras mesas
Unos franceses una pareja
Con un niño impertinente
                el único que mira
Dos señoras muy pintadas
Y tú

Qué cara pondría la mujer
Si me acercara a ella
Como si te contara
Que tenías razón
La vida es otra cosa
Que no hay quien me case
                    pero ya no me importa
Que talamos tu palmera
Porque se pudrió por dentro
                     como yo
                     como la casa
Porque no nos dabas sombra
Hoy es un macetero inmenso
Y en su interior crecen margaritas lilas
                                   cada primavera
Contarte
Que cuido tus jazmines
Que rezo en tu capilla
Cada vez que cruzo el puente


Te echo tanto de menos
Te pienso a menudo pero 
En pequeñas dosis
Porque hay ausencias que no

Por más que pase el tiempo

La señora se levanta me mira
Y la veo alejarse con su camisa
Negra de lunares pequeños
Fina y vaporosa 
Como aquella que te ponías
En verano

Y necesito abrazarla
Aunque se revuelva
Aunque me denuncie por acoso
Aunque me tome por una loca
Ya le contaría después
Ya le explicaría

Que su presencia en el café
Me trajo esta mañana
Nuestros pasos lentos sobre
Una alfombra de azahar
Una tarde de infancia
El Polígono en primavera

Y un nombre resucitado 
Que me devolvió a la luz
El tiempo que duró 
Este sorbo amargo de tinieblas


B. Vargas Tinajero 
Imagen: © Jaroslav Rössler