domingo, 9 de marzo de 2014

Contracorriente



Es el morir y olvidar 
 mejor que amar y vivir.
 Manuel Machado

Las personas que quieren seguir reglas me divierten,
puesto que en la vida únicamente existe la excepción.
Jules Renard


A Ballerina Vargas Tinajero


No hay tregua en la memoria
                                             pero yo
Me he vaciado de palabras
Para olvidar los nombres y ahuyentar el desencanto
Pero nada me consuela
Y si la vida son los ríos y tal y tal
El dolor es la corriente violenta
Que nos arrastra al mar

Perder o despojarse
Para alcanzar la nada
No ligero de equipaje no
Sino bártulo que nadie reclama
En la terminal del aeropuerto
La eternidad de la muerte
Como Vázquez Montalbán
                                          pero a lo bestia
Porque pasa

Pasa la juventud ruidosa
Como motor de Harley
Con sus destellos cromados
Pasa el amor y todo lo arrasa
Qué duda cabe
                          que dura cabe
Y deja solo el sexo de regusto amargo
En su circo de acrobacias
Una tabla de gimnasia en un programa
                                                             de Eva Nasarre
En camas extrañas de sábanas manchadas
O un sarpullido en cualquier parte

Y a ratos quiero engañarme y pensar
Que esto cambiará algún día
Pero ya me he atado la piedra
Para tirarme al Leteo
O dejarme caer
                         y qué pereza
Nadar contracorriente para intentar salvarse
Y no puedo seguir bebiendo más
Hoy que ha muerto Panero
                                           para siempre
Y la noche se alarga como una verga

Y desde sus púlpitos mientras
Los cebados sacerdotes
De la poesía verdadera
De la recta
                  arrepentíos y creednos
Levantan la custodia áurea de sus versos
Y entre nubes de incienso velan
Con sus culos blanqueados
Aplastados en las cátedras de cartón piedra
De las fallas que terminarán ardiendo

Intentan acallar el falso llanto
De plañideras
                      como son ellos
Con bolas taponando bocas
De lombrices vivas y encauzar
El sentimiento siempre
Pontificando
                     juzgando
                                     para seguir triscando
Y no son más que mierda
Truños que se lleva la corriente
Y allegados son iguales

Ay si García Lorca no hubiera
Y tuercen sus bocas con mohín olímpico
Y a buen entendedor y solo escuchan
Suspirillos de Heine en Bécquer
                                                  pero son
Incapaces de oler los pedos con que inflan sus poemas
El hedor de lo correcto la impostura
Y nadie soporta sus versos vacuos y medidos
Con el pie de rey de lo correcto
La retórica hueca y rutinaria
Del compromiso fingido
                                      me la pela
La aséptica pureza de sus letras de violeta
El minimalismo previsible
Y todo era burla y mentira
Pero hacen caso de la madre de Lázaro
Y se arriman a los buenos

Leed un poco más y escribid menos
Y dejad que rebuznemos dando coces
Contra el aguijón que inocula el veneno
Dejadnos adorar al Becerro
Caído o Ángel de Oro
Antes de que el sueño consuma
El aceite de la lámpara
Y las puertas se nos cierren en los morros

Dejad que nos pudramos
Incautos en las charcas
Cautivos insuflados
De una renovada ignorancia

Dejadnos disfrutar como cochinos
Antes de ser sacrificados
En la trituradora de carne que os prepara
El foie de las fiestuquis
En la incineradora
Antes de que el huracán avente las cenizas
Antes de que nuestros polvos se os metan en los ojos
Y os jodan la comida de diseño
Y enloden vuestras ingles depiladas
Vuestras pollas perfumadas de princesa
Qué tendrá la princesa
                                     en su boca de fresa

Llegada es ya la hora de que cague el mirlo
Ponedle un enema
De que mienta la alondra atolondrada
De que el cuervo arranque su ración de ojos
Y le parta un ala al ruiseñor
                                           qué cabronazo
Sea de Teócrito o de Borges
De que el pelícano se abra el pecho con el pico
Para saciar de sangre a sus polluelos
Y que salpique

Ha llegado el día en que el petirrojo
Le joda el nido al cardenal
De hacer del jilguero confitura ahora
Es el momento
                        la parusía
De ponerle GPS a la paloma equivocada
De rellenar almohadas con plumón de cisne
De sajar al búho los ojos o freír
                                                a la lechuza
En el aceite de la lámpara votiva
                                                   vomitiva

Es la ocasión que estabais esperando
De que el Fénix ya trocado en Caponata
Ponga su huevo huero en el nido del cuco

Que alguien queme a la hipsipila en su crisálida
Con un mechero bic de propaganda
Y después
                  después más dolor
A manos llenas

El dolor sincero de estar solo
Y descubrir al monstruo y dedicarle
Una estúpida sonrisa en el espejo
Y peinar al vampiro con gomina
Y lubricarse el pene tiernamente
Para seguir dando por culo otro ratito

La tristeza no requiere adjetivos
Solo el miedo los soporta a veces
Con su maraña de alambres y legañas
Cuando sueña la esperanza
Espejeante de la ausencia

Es la hora de arrancarnos
Los dientes con tenazas
La piel enrojecida por el roce en el frufrú del goce
Consumidos de gemidos aliviados
Deglutidas alimañas en las babas
                                                     desangradas de la orquídea
Que esconde bajo el brillo de sus pétalos
                                                                 la fetidez

De ahogarse en el sudor de un vaso de whisky
O en el semen que perla los pezones de una puta
Que sueña con ser Cenicienta
Mientras la mama en la penumbra
Rosada de un club

Solo queda a estas alturas de película
Aguijonear la dicha de recuerdos inventados
Por maquillar la cicatriz púrpura que supura
Vergüenza y asco
Con serpientes oxidadas
Con jazmines de ignominia
De tesoros falsos en arcón de plomo
Pez y espinas
En las noches congeladas de febrero
En los coches empañados por la fiebre de la urgencia
O ablandar los huesos con vapores de amoniaco
Para nadie
Escamas de sosa cáustica como una nevada
Sobre la esperanza del reencuentro
O echar un polvo en un sofá cama
Rodeado de latas vacías de cerveza
Justo antes de vomitar por la resaca
En la antesala del Infierno

Demoniaco es el candor de la camelia
Qué hija es de la gran puta
Que clava sus gusanos en la tierra
Con la hipocresía raquídea de un perfume que empalaga
El tórrido perfume de la pérdida

Desnudo soy un chimpancé
De labios lacios y huevos colgones
Hay días en que me siento inútil
Como el timbre del teléfono que martillea la nada
En una casa vacía
Ridículo como ir con chaqué
A una barbacoa de panceta y chándal

Solo hay mierda
Resumiendo
Y tú lo sabes como yo
No disimules
Ni te rasgues las vestiduras
Que ya te las arranco yo
Sin resistencia déjate
Ganar por la muerte y olvidarlo todo

Yo sé quién soy y reconozco
A los perros como yo
                                  cuando les huelo el culo

Y no
Del sufrimiento no surge la esperanza
Ni del placer
Ni del dolor
Vamos
            a invocar la muerte
Abre las piernas
                           amor
Y no hagas ruido
                           porque los niños duermen


--MMM--

Fotografía: © Joel-Peter Witkin, "La balsa de los locos".