lunes, 19 de mayo de 2014

Ispahán


 

                                                Estoy cansado de estar muerto y ser
                                                                         Juan Eduardo Cirlot

                                                Gallinita ciega,
                                                qué se te ha perdido


La luz de la tarde se despereza pálida 
En la penumbra plegada en las cortinas
Mi figura inmóvil en la cama deshecha
Entre el olor a pizza a gato a muerto
A orines de un tiempo que resbala por las paredes
Gotea y perfora la cabeza ácido
El niño de los vecinos 
                        como siempre
Dando por culo a la hora de la siesta
Y no sé si adoptarlo para llenar el vacío
Que juega a la pelota y golpea mis entrañas
O darle un beso en la frente y abandonarlo 
Tumbado y tranquilo
En un campo de amapolas 
Desangrado

Violentos espasmos oculares 
Bajo el párpado aterrado que sueña
La navaja de Buñuel
Y siento
La mórbida carne sudorosa
La mosca que sube por el pie
Y el olor a baba bajo mi cabeza reseca
Parpadeo
Y una bola de demolición marca ACME
Se lleva por delante mi duermevela de julio
Fakir borracha posmoderna tumbada
Sobre una cama de recuerdos como clavos
Pelos vasos sal el látex
Con sabor a chocolate de cuyo nombre
No quiero acordarme
Beatrix Kiddo sepultada
En esta decadente tramoya rococó 
Hecha pedazos
En mi doméstica escombrera

Permanezco un rato en la cama intento
Conseguir otro billete de ida
Al único sitio que no me cierra la boca
Del estómago en una arcada sangrante
                                               tormenta que no rompe
Que me quiebra por dentro invisible
                                         en silencio
                       
Quieta

El tiempo parece condensarse en el cristal
Entre las cuatro desconchadas paredes
La vida sin mí
                         es su forma de humillarme
Bulle más hermosa si cabe
                                      
                                                          fuera

Si te mueves pequeña 
Me digo
Si sales de tu escondite
Comenzará de nuevo el juego
Tendrás que echar a correr 
Y no habrá donde ocultarse
Y no serás más 
Que otra turuleca ciega
Caponata desplumada desnortada
Buscando el camino que la lleve 
Pastilla de caldo concentrado
A la cazuela

Cierro los ojos 
El abismo me engulle hambriento y me abraza 
Mientras me empeño
En atrapar un rayo de luz esquivo
En el fondo de otros ojos
                   de otro vaso
Y me despeño
En el íntimo precipicio repleto
De miedos sordos que bailan 
Una tétrica sardana
Y se abrazan para no temblar de frío y de muerte
Y chocan y sangran y cantan 
Viejas canciones de letras desdentadas
Baladas de marineros y muerte
De sirenas lascivas
De putas viejas

Me despierto de golpe confusa 
Sudando tu nombre 
Y abro la ventana 
Canta la chicharra que perfora mis oídos
Las vecinas embutidas en sus pareos de diseño
Abajo en la piscina comunitaria
Cacarean y critican a la zorra del sexto
El sol brilla es la hora
Pero dónde 
Todo está fundido a negro

Esta debe de ser la señal
De una vida terminada
No poder distinguir
Entre la oscura realidad
Y los negros sueños

La aguardaré aquí tirada
En esta Ispahán particular
O Palmira arrasada
Con un escocés de veinte años en una mano
Y el sabor oscuro 
De un cubano amargo en los labios
Recibirla con el espíritu alegre
Un abrazo agradecido 
Y un reproche 
Por qué tardó tanto tiempo
Por qué llega 
             si puede saberse
Con una vida entera de retraso


B. Vargas Tinajero
Imagen:  © Herbert Ponting, "Fakir en Benarés" (1907)