sábado, 21 de junio de 2014

Narciso





Quietas las aguas bajo la luna turbia de septiembre
 Juan Luis Panero



Otra noche con huellas de pisadas en el cielo
Conducido
                  hasta aquí por la rutina de una isla
De alquiler en que me hundo y ya no puedo
Hacer nada o tal vez sí
                                     caer más bajo
Esperar a que de nuevo
Me saquen a patadas como a un perro

No era esto de verdad que no era esto
Y es mejor no saber cuándo
Empezó a joderse todo y solo quiero
Beber y no preguntes
Si lloro porque sabes que es el humo
De este club lo que me jode y ahora ponme
Otra copa de lo mismo y siempre hielo
Abrasador o fuego helado
En la herida abierta que más duele

Arde desde aquí cuando se pone
El collado mustio que cantaba Caro
Rojo el sol de Herrera en un soneto
Y otra vez la luna como un Cíclope
Vigila de la noche el neón rosado
Un inmenso culo blanco suspendido
Y es abajo la ciudad un animal
Echándose en la orilla y sacudiendo
Con suaves contracciones las palmeras
Los naranjos satinados los enormes
Eucaliptos 
                 parpadea
Con rumor abierto en la ribera
El brillo breve de vibrantes luces
Que perfilan puentes o en la dársena se hunden
Las estrellas angustiadas de la esclusa

Y parece la ciudad que esté agarrada
De las grúas y las columnas de containers
Por no caer en el deseo de besar
                                                     Roma impostada
Su trémulo reflejo en las escamas
Del río que se pierde hacia Sanlúcar

Y la vida de verdad se va quedando
Estancada más allá de los meandros
Verdes turbios y violentos donde ahora
Se ahogan los adolescentes cada tarde
Cuando el ámbar del ocaso apaga el día

Y hay eternas avenidas donde antes
Vomitábamos felices nuestra noche
Sorprendida ahora en callejones
                                                    y en los parques
Hay chaperos con chándal que la chupan
O se dejan mear por unos euros
Y en la bancada con acacias
Aúllan los travestis
                             como perros enganchados
Y las cañas y los juncos de la orilla
Retienen entre ondas un instante
Sus cuerpos que se pierden lentamente
Como troncos la corriente
Como barcos
                      de papel
                                     buscando el mar

Todo se derrumba tras el falso
Decorado o deja ver
El siniestro mecanismo de resortes
La tramoya cuarteada
                                   y no era magia
Ni era amor la embocadura
                                            del alcohol y las rameras
Miel libada de antebrazos cuando hablan
La raya blanca como flecha en el espejo
Las cuencas vueltas de los ojos huecos
En la evidencia viscosa de los cuerpos
Y la risa de los niños se va haciendo
Un rosario de graznidos y jadeos
Un ronco cacareo de metralletas

El ambiente está cargado y he bebido
Como nunca o como siempre y aún no empieza
A amanecer siendo tan tarde
O es la luz que me molesta y solo quiero
La piel interrogante de un antílope
                                                     sonámbulo
La lluvia rociada sobre el húmedo carbunclo
Abierto como labios de destierro

Volver a casa y olvidar la fetidez
Cada vez peor pero la culpa
Va labrando galerías y no sé
                                             decir que no
                                             aunque en el fondo 
Me sigue repugnando en este hastío
La peste a mierda de los clubes
Porque todos al final huelen a mierda
Y pido un vodka
                          otro
                                 y vuelvo a verme
En el espejo silencioso tras la barra
De sudor desdibujado y cada vez
Me doy más asco

--MMM--

Fotografía: © Gyula Halász, Brassaï (1899 - 1984). "El prostíbulo" (1932), de 'Paris by Night'