jueves, 25 de septiembre de 2014

Segismunda



                     … qué más os pude ofender
                   para castigarme más
                   Pedro Calderón de la Barca




Me debes un par de explicaciones
Y espero que sean buenas
Aunque quizá para cuando podamos hablar

Ya le haya encontrado el sentido
A todo este desvarío
A este tinglado cutre
                        vida lo llaman
Que me has montado

Mientras apuro botellines
Intento no quejarme mucho
Porque me revientan los tristes
Manipuladores que viven de dar pena
Y no es eso lo que quiero
Pero echo cuentas
                  al vacío
Y no me salen

Pienso que nací

Para comer la ración de miseria del vecino
Y de mis amigas guapas
Y de ese actor de Hollywood
Que sonríe ahora mismo en la pantalla
                             qué asco me da

Puede que todo esto sea por mi bien
O por el bien común
No lo sé
Quizás estas cadenas me impiden
Cometer una locura
Apretar el botón rojo
Volverme pitonisa
Y anunciar el Apocalipsis
A las dos de la madrugada
En una cadena local de tres al cuarto
Y provocar con mi tinte cegador
Y mis velas
Una oleada de terror a escala planetaria

No lo sé

Tal vez estés salvando miles 
Millones de vidas
Destruyendo concienzudamente
La mía
Presa en este piso de mierda
En el que cualquier atisbo de una vida normal
Una familia
Un amor hecho rutina
Me está negado

Podría haber sido
No sé
La Bellucci
La señora de Hugh Jackman
María Jesús con su pajaritos
Y vivir repartiendo felicidad
A los jubiletas en Benidorm
                             pero no

Sentada en la oscuridad 
Hecha escalofrío cansado
Sin avecilla que me cante
Sin saber cuándo es de día
Porque la luz es para los otros
Pienso seriamente si ahorcarme con mis cadenas
Y acabar con todo esto

O mejor

Las guardo para ti
Y espero paciente

                      El Día

En que entiendas que te excediste en el castigo
Y me pidas perdón
Cuando leas en mis ojos
Cuando los eslabones te griten
Lo que voy a hacer contigo
Y me digas que me vas a compensar

Como si eso fuese posible



B. Vargas Tinajero
Imagen: © Victoria Audouard