domingo, 28 de diciembre de 2014

Dánae o Nadie



                         
Pido a mis dioses o a la suma del tiempo
que mis días merezcan el olvido,
que mi nombre sea Nadie como el de Ulises,
Jorge Luis Borges

   ¿Y si no hay mañana? Hoy no lo ha habido.
                                  Bill Murray en Atrapado en el tiempo




Echar el ancla de los días que me queden
En el colchón de la cama
Crisálida resacosa bajo el nórdico
El despertador y la vida me reclaman
Pero no quiero
Me niego
A seguir haciéndole el juego a esa puta 
Que pone en los labios la miel
Y cuando cierras los ojos 
                            para mejor degustar el licor
Alza entre sus manos la bóveda celeste entera
Y te la rompe en la cara 

No cuentes conmigo le digo 
Me quedo aquí en lo oscuro 
Respirando despacio el aire viciado
Bajo la manta el eco
De mi mente en blanco reverbera
                                     ay qué gustito
En el envés de mi almohada

Hoy juro que bato 
El récord de inmersión en mi propio asco
En esta resaca en la que ni siquiera recuerdo mi nombre
Tan parecida a la nada

Es domingo
Nadie llamará al teléfono
Nadie tocará el timbre que me saque
De este gozoso sopor que me mece
Con cada calada profunda
Pútridos racimos tienden sus brazos
                                       me conminan
A beber su sangre y derramarla
Desde lo alto del monte Delfos
Enloquecida en el paroxismo de cuerpos jóvenes
Impertinentes bellos fuertes
Cincelados por la sal en horas de saunas y gimnasios
Cuerpos que buscan el mío
Tan distintos 
                     sobre todo en esto 
                                        qué pena
Al suyo

El único que deseo

Beberé

Tengo el morro ocioso y la botella a mano
Me estamparé en caída libre
Sola borracha en mi cama 
                                coño
                                si ya estoy dentro
                                mejor
Nadie tendrá que recoger compasivo
Este desperdicio de persona
Ya ni siquiera intentan 
Meterme mano aprovecharse
                             eso sí que es triste
De mis inservibles restos

Una fuerza superior sacude mi apatía
Me señala y se ríe insolente
De mi firme determinación de no moverme 
De morir hoy entre el humo y las sábanas
Y me arrastro camino del váter
Y me someto humillada a una voluntad más grande
Gota a gota apremiante hecha
Líquido siseante ambarino
 
                           ya lo decía mi abuela
                           no somos nadie

                         
B. Vargas Tinajero
Imagen: © Anders Petersen