viernes, 30 de mayo de 2014

Noctámbula





                                   "Can you feel it coming in the air of night?"
                                    Phil Collins

                                   "¿No le conoces y le llamas en la oscuridad?"
                                   El Malo


Caen las persianas y la vida
Estalla en haces de luz violenta
Esparcida sobre el manto negro rutilante
Lo ocurrido hoy
                                 no importa
Lo que venga después
                                 quién sabe 
Con un poco de suerte 
Alguien habrá echado el cierre
Con un poco de suerte 
Alguien se habrá tragado la llave
Y la habrá cagado en cualquier esquina

Ojalá no hubiese nada

Sube de la tierra una bocanada de aire
Frío y viejo
Entre el martilleo de los relojes
Todo me parece posible
Hasta morirme
De hastío o de belleza
De esta sobrecarga brutal y electrizante
De información inconexa 
Mi imaginación perturbada me lleva
Irremediablemente
A callejones oscuros y bares 

Qué lugares

Y con mis gafas de sol puestas
Salgo de la tumba que habito 
Y me uno al ejército de zombies
De criaturas nictálopes que acabarán 
Acabaremos ciegas dobladas
Sobre cualquier charca o riachuelo
De meados o de vómitos
Maniquís descoyuntados
No aptos ni para un saldo
                                 
A lo lejos suena El Danubio azul
Y la puta que va andando delante de esta 
Tropieza y se cae al suelo
El chulo ni se inmuta
Otra le pisa una mano
Por un quítame allá esas pajas
Y los clientes rondando preguntan
A cómo está la mamada
Cuánto por un completo 
Y todos giran en torno a todos
Y no se sabe 
Quién es el buitre y quién la carroña
Porque todos apestan 
Y saben a rancio

La música se acelera y los mendigos
Apuran los cartones las botellas
O se revuelven en sus cajas
Y me dan ganas de ponerles un lazo
Y dejarlos con una nota
En la puerta de alguna casa
Como si fueran cachorros abandonados
De una raza castigada y resentida 
La Raza Paria
La de aquellos que quedaron hasta los huevos
De esa vieja mentirosa vestida de verde
Otra puta 
               como todas
Y ya no esperan nada

Respiro hondo para que el frío
Arañe mis pulmones
Azote a mis demonios
Para perderme en mis miedos
Y hablo con desconocidos que no lo son
Que son El Mismo cada noche
Como yo soy para ellos 
Para qué engañarnos
Gran Coño Sentado
Pero somos felices un segundo
Aunque después llegue la bofetada del asco
En esta pantomima de presas y cazadores
De activos pasivos y demás fauna 
De fumados colgados en volutas de memoria 
                                             que los mecen
                                             y los llevan
A una noche de concierto
A una barca a un descampado
Al asiento trasero de un coche
O a un cuerpo adolescente 
Varado de placer azul en la playa

Miro hacia arriba 
El cielo negro parece claro 
Mucho más que cualquiera 
De mis oscuros pensamientos
Que corren libres a estas horas
Sin correa ni bozal
Que ladran y copulan entre sí 
Sin que nadie los juzgue y los señale
Porque sean negros y huelan mal
Por andar en pleno celo

Qué felicidad soltar las riendas
Qué descanso
Quedar al calor de la oscuridad perpetua
Sin luz
Ni días
Ni amaneceres que me llevan a la tumba
                                                a la otra
A esa en la que no me reconozco

Quedarme para siempre en la noche
Fundida a negro
Conciliar al fin lo que me rodea
Cuando abro los ojos
Y lo que palpo dentro
Cuando los cierro
El quejío el desvarío
Mis fantasmas roncos
De gritarme que me vaya de copas con ellos

Quedarme siempre en la noche ciega
                         en paz
Arrancados de cuajo los ojos
Del recuerdo 
Y del deseo


B. Vargas Tinajero
Imagen:  © Gyula Halasz, "Brassai"

lunes, 26 de mayo de 2014

Súcubo

                                       





                                          Búscame, princesa
                                            de la desolación
                                            Luis Alberto de Cuenca

                                            -Algún día encontrará la felicidad.
                                             -Sí. Y algún hombre perderá la suya.
                                                                  La ventana indiscreta


Ser por una sola vez
Diosa o hembra hambrienta
Hija de la Noche y de un poema
Simonetta o Mata Hari
Bettie Page o Helena
Bañada en luna en las aguas
Turbias que tiritan y susurran al oído de los muertos
Años ahogados en el fondo del vaso

Una mujer fatal de esas a las que cantan 
Gimferrer o Álvarez
Montalbán o Luis Alberto
Náyade terrible o cobra espejeante
Meravigliosa creatura de Nannini
Zarza ardiente en mi deslumbrante gloria
Misterio o verbo oscuro
Hecho carne fatal inalcanzable
Dueña de una mirada
Capaz de quebrar los principios más firmes
De dejar a un hombre abrazando su propio infierno 
                                                             desesperado
                                                             agradecido
Bendiciendo su fortuna solo
Por arder conmigo

Si lo fuera

Te dejaría creer que eres tú quien me elige
Me invitarías a una copa
Y deslizaría mi pie por tu pierna hasta aprisionar
Tu bragueta bajo la mesa erecta

Y en la cama desnuda 
Sima abierta o cielo negro al que arrojarte
Recoger tus restos acunarlos en mi pecho
Y arrasarte de nuevo 
                Smirna calcinada
Hasta que no quedasen memorias 
                                                      ni calles
                                                      ni piedras 
Hasta que exudes mi nombre
                                          Nada
Hasta que olvides el tuyo
                                          Nadie
Extraviado Marco Polo en la ruta de la seda 
                                                   de mi espalda

Despertarías
                                  solo
Entre sábanas húmedas saladas 
Con nuestro olor formando parte
De una pleamar de despojos
Medias rotas y bragas vueltas
Semen marchito a la deriva
Y un pañuelo negro 
Ondeando en la cabecera

Abandonarte

Con el cuerpo y el alma aliviados
En plena resaca
Colilla vestida de carmín
Junto a un vaso 
                             roto 

Apurado como tú 
                         hasta el tuétano

Y regalarte 

El eco de mis pasos 
Que se alejan sobre las aguas
La sombra
De mi cuerpo que ya no es
                      que nunca será más deseable
                      más hermoso que entonces 
Cuando vuelve a la noche triunfante y se esfuma
Venus trocada en Aurora
En el aire frío ceniciento
En el humo que asciende tibio
De las alcantarillas de la madrugada


B. Vargas Tinajero
Imagen: ©  "The Kiss", de Odd Nerdrum (1944-).

lunes, 19 de mayo de 2014

Ispahán


 

                                                Estoy cansado de estar muerto y ser
                                                                         Juan Eduardo Cirlot

                                                Gallinita ciega,
                                                qué se te ha perdido


La luz de la tarde se despereza pálida 
En la penumbra plegada en las cortinas
Mi figura inmóvil en la cama deshecha
Entre el olor a pizza a gato a muerto
A orines de un tiempo que resbala por las paredes
Gotea y perfora la cabeza ácido
El niño de los vecinos 
                        como siempre
Dando por culo a la hora de la siesta
Y no sé si adoptarlo para llenar el vacío
Que juega a la pelota y golpea mis entrañas
O darle un beso en la frente y abandonarlo 
Tumbado y tranquilo
En un campo de amapolas 
Desangrado

Violentos espasmos oculares 
Bajo el párpado aterrado que sueña
La navaja de Buñuel
Y siento
La mórbida carne sudorosa
La mosca que sube por el pie
Y el olor a baba bajo mi cabeza reseca
Parpadeo
Y una bola de demolición marca ACME
Se lleva por delante mi duermevela de julio
Fakir borracha posmoderna tumbada
Sobre una cama de recuerdos como clavos
Pelos vasos sal el látex
Con sabor a chocolate de cuyo nombre
No quiero acordarme
Beatrix Kiddo sepultada
En esta decadente tramoya rococó 
Hecha pedazos
En mi doméstica escombrera

Permanezco un rato en la cama intento
Conseguir otro billete de ida
Al único sitio que no me cierra la boca
Del estómago en una arcada sangrante
                                               tormenta que no rompe
Que me quiebra por dentro invisible
                                         en silencio
                       
Quieta

El tiempo parece condensarse en el cristal
Entre las cuatro desconchadas paredes
La vida sin mí
                         es su forma de humillarme
Bulle más hermosa si cabe
                                      
                                                          fuera

Si te mueves pequeña 
Me digo
Si sales de tu escondite
Comenzará de nuevo el juego
Tendrás que echar a correr 
Y no habrá donde ocultarse
Y no serás más 
Que otra turuleca ciega
Caponata desplumada desnortada
Buscando el camino que la lleve 
Pastilla de caldo concentrado
A la cazuela

Cierro los ojos 
El abismo me engulle hambriento y me abraza 
Mientras me empeño
En atrapar un rayo de luz esquivo
En el fondo de otros ojos
                   de otro vaso
Y me despeño
En el íntimo precipicio repleto
De miedos sordos que bailan 
Una tétrica sardana
Y se abrazan para no temblar de frío y de muerte
Y chocan y sangran y cantan 
Viejas canciones de letras desdentadas
Baladas de marineros y muerte
De sirenas lascivas
De putas viejas

Me despierto de golpe confusa 
Sudando tu nombre 
Y abro la ventana 
Canta la chicharra que perfora mis oídos
Las vecinas embutidas en sus pareos de diseño
Abajo en la piscina comunitaria
Cacarean y critican a la zorra del sexto
El sol brilla es la hora
Pero dónde 
Todo está fundido a negro

Esta debe de ser la señal
De una vida terminada
No poder distinguir
Entre la oscura realidad
Y los negros sueños

La aguardaré aquí tirada
En esta Ispahán particular
O Palmira arrasada
Con un escocés de veinte años en una mano
Y el sabor oscuro 
De un cubano amargo en los labios
Recibirla con el espíritu alegre
Un abrazo agradecido 
Y un reproche 
Por qué tardó tanto tiempo
Por qué llega 
             si puede saberse
Con una vida entera de retraso


B. Vargas Tinajero
Imagen:  © Herbert Ponting, "Fakir en Benarés" (1907)

viernes, 2 de mayo de 2014

Mar Egeo

                                   
                


                                                              Y así acaba el mundo.
                                               No con un estallido, sino con un sollozo
                                                                                               T.S. Eliot

                                               Es el amor que me abandona
Pero mi corazón está en paz
                                                                                              José María Álvarez


El agua lame mis pies
La arena rezuma cerveza
Semen tiempo cristal humedecido
La brisa me trae y me entierra
En una duna susurrante
De sones de sádicas sirenas
De recuerdos que me abrazan ebrios
Y luego me hablan al oído
Mientras patean mi cabeza
Mi soledad en el paseo 
Empujando un carrito de la compra 
Lleno de vida hecha chatarra 
Y melancolías ajenas

Ausentes la mente y el cuerpo
Tan solo el agua la arena y la huella
De mi pie 
                como entonces
                                           pequeña

Es el ocaso puerta entreabierta
A un día de playa lejano
Y todo era posible
Cabo Sunión
O Bolonia

El relente roe mis huesos 
Hechos de sal y de noche
                                                   
Velas negras hienden nieblas 
Los días a ti consagrados 
                                        y Roma
Arden en el acantilado horizonte


B. Vargas Tinajero