miércoles, 7 de enero de 2015

Marina



y por tus largos muslos
Antonio Colinas



Las sombras afiladas cada tarde
Son lanzas de crepúsculo en la herida
El tiempo que se ofrece como llaga
En un lejano inútil sacrificio

Y quiero desangrar morbosamente
La noche en el alcohol y recrearme
En recuerdos lejanos y apurar
El último marlboro del paquete

Entonces pienso en ti como un capullo
Recostada en la estera o en la arena
Infinita e inflamada de veranos
Que ya no volverán pero no importa
Jamás te llamaría aunque pudiera
Pero en la agenda me gustaba ver
Tu número un temblor de tinta azul
Al menos la esperanza de que el tiempo
Pudiera revertirse y ser de nuevo

Eras mayor que yo quizás tres años
Un océano entonces imposible
Un sueño inalcanzable para niños
Que impacientes jugaban a ser hombres

En nuestra religión eras la diosa
La Circe que nos convertía en cerdos
Salacia que salía de la espuma
De las olas del semen que vertimos

Y esa noche hecha carne me elegiste
A mí lleno de granos y con gallos
En la voz y la cresta siempre erguida
Pensando en ti Marina que tenías
Las tetas grandes y un vespino propio
Un bikini amarillo de triángulos
Y unos ojos azules infinitos
Como un agosto claro en El Rompido
Desde entonces cada año avergonzado
Temía que me vieras en el cámping
Y oír el eco de agua de tu risa

Y recordaba cómo recogías
Tu pelo cuando te besaba el cuello
Y el aroma en tus manos de un fortuna
Que no se consumió mientras te amaba

Hasta esa noche nunca una mujer
De eso estoy seguro había llevado
La iniciativa y empecé a sentirme
Como un puto muñeco un gilipollas

Y en eso apenas creo que he cambiado
Por eso aquella noche reconozco
Me acojoné y tal vez no fue tan grave
Ni un motivo para evitarte siempre 

Pero perdido y torpe entre tus piernas
Preocupado por no correrme solo
En menos de un minuto con rozarte
Comprende que no pude imaginar
Que fueras a meterme
Un dedo por el culo

--MMM--

Imagen: © Costa Dvorezky, "Kiss".