miércoles, 4 de marzo de 2015

Dulces sueños



La oscuridad se reúne en las ramas.
Quédate dentro. Mantente quieto.
Raymond Carver

lejos del parking amortizable
lejos del supermercado de leches descremadas
Manuel Vázquez Montalbán


Avanzo con trabajo y no oigo nada
En un silencio oleoso que se expande
Anega y duele

Solo intento apartar
Desconocidos que me cierran
El paso y mueven labios
A trompicones torpe bocas
Desencajadas y saliva
Blanca en comisuras
Rostros plásticos elásticos
Puños manos y clavículas

Más allá las calles de damero
Del supermercado difuminan
Anaqueles en imágenes desenfocadas
Por el frío de fluorescentes
Flashes o líneas que huyen
Hacia un punto de fuga infinito

La última vez que los vi
Hojeaba un libro de poemas
In A Marine Light
                           de Raymond Carver
Que estaba en un pésimo
Estado de conservación
Inexplicablemente tirado
En un cajón de libros infantiles
Que alguien había colocado en oferta
Junto a botellas amarillas de lejía

Con dificultad leí en inglés hasta encontrar
El poema que buscaba
                                     Blood y todavía pensé
Hay gilipollas que dicen que Carver
No era poeta

Y respiré profundamente
El aroma del papel usado
Humedecido como el sexo
En los asientos traseros de una noche estival 
Y acaricié emocionado
Con la yema de los dedos
La textura irregular de la portada
Como un pubis de mujer bajo el secreto
Vedado de su ropa interior

Qué impresión al descubrir su firma
En la primera página
Su mano
               rozaba ahora la mía
Y una dedicatoria que no entendí
A pesar de estar trazada
Con una cuidada caligrafía

Buscaba desesperado
Dinero en la cartera en los bolsillos
Tenía sólo 35 céntimos
Y algunos se me iban deslizando
Líquidos entre los dedos

Fue entonces al mirar
Dudando si pedir a alguien dinero
Cuando noté que mis dos hijos
No estaban allí

Quise llamarlos pero no
                                       sentía mi voz
Alrededor rodeado
Unos desconocidos me agarraron por los hombros
Sacudiéndome como a un pelele cálmate
Cabrones

Corrí
         corrí
Y no sé cómo entré en un túnel
De sombras densas un alud
Fosforescente de vacíos reflejados
En los ojos afilados de las ratas

Sentía en el exterior
El bullicio amortiguado de la ciudad
Y el sudor que resbalaba helado por mi frente

Las piernas me pesaban creo
Que intenté gritar
                            por última vez
Mientras tragaba
                            desprendidos
Los dientes y la lengua que noté
Seca y ardiente
                         como arena de la playa

Una escalerilla de metal daba a la calle
                                                               y al salir
Cegado por la luz los pude ver
Al otro lado en la avenida
Sentados en un columpio
Y sonreían

Recuerdo un frenazo
Brusco y el sabor
Dulce de la sangre
                              blood me dije
Y escuché
Las bisagras lubricadas el sonido
Giratorio de ruleta en un casino
Un mar una pradera inmensa
De fieltro verde

La ruleta no paraba hasta que un ruido
De motores la acalló
Y pensé
             ya está
Esto fue todo

Desde la acera una mujer chillaba
Como sólo lo hacen las actrices de reparto
En las películas de serie B
Pero los pájaros
                          seguían cantando
Y el sol cubría mis miembros
Con su sábana de luz y las acacias
Acariciaban el aire con sus flores blancas 

Mis hijos también miraban
El pequeño levantó el pulgar y guiñó un ojo
Como hace siempre en un pactado
Gesto de complicidad

Y el mayor
Con una voz perfecta y clara
Pudo decirme
                       te echaré mucho de menos
                       te voy a querer
                                               siempre

Y sentí entonces la paz 
Que nunca antes
                            había sentido

--MMM--

Fotografía: © Niki Feijen