domingo, 8 de marzo de 2015

La búsqueda




Ya formidable y espantoso suena
Francisco de Quevedo


Amanece o eso crees 
En las calles a tus pies ves las grietas 
O madrigueras que fueron trampas
Mortales en la noche despeñada
Detrás de un reloj que te recuerda
Que hace mucho
Que se te hace tarde

Te mostró una X
Hecha de dos cicatrices
Te dijo cómeme
Y lo hiciste
Te dijo bébeme
Y como siempre que vas de mala
Obedeciste

El cielo se destiñe
Y escuchas los ronquidos
Y la sientes vibrar dentro
Como un ronroneo in crescendo
En tu cabeza y en tu pecho
Ojalá la Muerte 
Pero no
Es la Náusea
Por el cuerpo de hombre puerco
Flácido en la cama vacio
Como un disfraz abandonado
Tras un Carnaval de sexo torpe
Que acabó en desafinada chirigota 
Y no sabes 
Por qué lo sigues haciendo
Por qué si sabes
Que siempre te llevó tiempo llegar
A algún lugar mínimamente agradable
Cuando se trata de unas manos ajenas
Que en realidad buscan a otra
Y tu cuerpo

Pero

Hay gente que dice que a veces
Encuentras a alguien que guarda un tesoro
Que merece la pena terminar 
Atravesada de parte a parte
Por una flecha
              pregúntenle a Aquiles
              a ver qué le parece
Que si no te abres
                 aunque acabes escocida
                 en el ginecólogo
No lo encontrarás

Y así cada fin de semana pones
Más capas de pintura
Y algo menos de tela
Sobre el creciente espanto

Y buscas 
Buscas el brillo que refulge en otros 
Cuando pasean a sus hijos los domingos
Por un parque recauchutado
De estos tan modernos
Que no tienen césped ni tierra
En los que los niños no corren ningún riesgo

Eso
A curtirlos
Que ya llega luego la vida 
                                  y les arrea
                                  y así se quedan

El brillo
            decía
De los que cuelgan fotos juntos en Facebook
O combinan sus nombres en las cuentas de correo

Y lo buscas
Porque el interior es lo que cuenta
Y tú tampoco pasas ya una ITV
Bajo cualquier forma
Yuppie rockero 
Camionero o progre
Porque nunca se sabe
Cuándo saltará la chispa
Que con la cantidad de laca que llevas hija
Te quemará viva

Pero en la búsqueda inútil
Te dejaste los mejores años
Y la llave se te va oxidando
Y cada vez hay menos cofres por abrir
Y siendo sinceras 
Ahora que nadie nos oye
Menos ganas de ver lo que hay dentro

Y te preguntas si es que acaso 
Todo forma parte de un gran complot
Si ese brillo fulgurante
No era más que el sudor propio
De quien sale de un campo de trabajos forzados
Igual que el frío que perla tu frente
Tras pensar en lo que hiciste anoche
Para abrir otro cofre vacío
Tras vomitar en otro váter extraño


B. Vargas
Imagen: © Michael Friedel. Hanna Schygulla, Theatre Munich, 1973.