sábado, 13 de junio de 2015

El muro




Este paisaje hermoso es luz que muere
Francisco Brines

And this loneliness won't leave me alone
Otis Redding


I

Como una cicatriz
La luz en la persiana
El sábado me despertó la tarde
                                                  hundido
En la resaca en la tristeza
                                         y solo
Traté de vomitar
Seguir bebiendo

La lengua de ceniza
                                empantanada
La asfixia al respirar
                                el aire denso
Pensé en coger el coche y conducir
Y todo había cerrado
Hasta las putas

II

Prendida la flor sucia del recuerdo
De labios y de sexos sin un nombre
La carretera dio en el mar
                                         que es el morir
                                                y todo eso
Y el sol en el ocaso se iba hundiendo
Los versos de Machado
                                      garras de oro
En brasa cárdeno deshecho

III

Y en la orilla junto al pantalán las olas
Gigantes que rompían bramando
Y absorto y de rodillas pensé en Bécquer
En párpados abiertos en los muertos
En rostros miembros rotos roca dura
Que el mar va devolviendo en la escollera
Sellados con perfil de algas y espuma

IV

Como yo te he querido desengáñate
Y ahora 
             en este anfiteatro en ruinas
La mente se derrama cantó Caro
Buscándole al dolor nuevo argumento

Y quise
             mandarlo todo a tomar por culo
Y era el mar
Salitre en el rumor el mar imán
Y no pensar en nada

V

Me costó encender el último
Marlboro del paquete
Que el viento consumió y apenas pude
Saborearlo

                   así es la vida
Tan solo una calada y después nada
Y estaba metafísico y no
No había comido

VI

Y en el muro nuestro muro en que arrojamos
Las noches de inocencia en los despojos
Unos adolescentes jugaban ebrios
De vida a pelearse y se empujaban
Con una improvisada coreografía

Uno de ellos se acercó y temí
Que fuese con razón a preguntarme
Qué coño hacía mirándolos
Como un enfermo

VII

Hombre maestro
                           y su voz
Algo en sus ojos me resultaba
Extrañamente familiar

Lo vi entonces casi un niño
Huraño al fondo de la clase
Aunque no pude recordar su nombre

Pensé en mis hijos aún pequeños
El sol que entraba a iluminar la herida
En la mesa donde preparaba clases
Y en todo lo que ella
                                 me había hecho perder

VIII

El chaval venía fumando y ocultaba
Con la mano
                     un guardabrisas
                                               el cigarro
Para evitar que el viento lo consumiera
En un instante

Y me ofreció uno
                           que acepté
Y me contó que recordaba
Mis clases y un poema
Ilustre y hermosísima
De Góngora que les leí

Y me agradeció los consejos que les daba
Sin saber muy bien a cuáles
Se refería

IX

Y siguió hablando y dando nombres
De sombra y humo que ascendía en el labio
Y los amigos
Gritaban insistentes que nos vamos
Y una joven lo llamó enfadada

El viento 
              la despeinaba y pensé
En la hebra voladora del soneto
En la veta de la Arabia y en la nieve
Blanca venciendo al oro
Febo eclipsado 

X

Sin esperarlo el tío me dio un abrazo
Cuídate
             que te veo mal
                                     maestro 
Gracias otra vez por los consejos
Que yo no recordaba

Nunca hagas caso
                              me despedí
Del consejo de los viejos

XI

Y antes de volverse sonrió
Y el sol se ahogó en el mar
Y se alejaban

La chica y él
Unieron sus bocas y un amigo
Lo golpeó en el hombro con el puño
Y eran muy jóvenes
Y el viento
Se fue llevando
Risas e insultos


--MMM--

Ilustración: © Jean-Daniel Bouvard