domingo, 26 de julio de 2015

Error de concepto

A pesar de lo que Juan Sánchez, “pintor y artista conceptual”, había temido al principio, aquella señora que estaba en pelota picada en mitad de su sala de estar no había venido a hacerle el amor. La distancia a la que se mantenía y su actitud sumamente afectada le dejaban bien claro cuáles eran sus intenciones.

-Quiero que me pinte usted.

-¿Cómo?

-Que me haga usted un retrato, vamos.

Ahora quedaba clara la secuencia de los hechos: el empellón al abrir la puerta, la intrusión en su casa y el striptease menos erótico y sugerente al que había asistido en su vida. Porque en aquella señora todo era evidente, rotundo. Como muestra, no había más que mirar la ropa esparcida por el suelo: un vestido amorfo y marrón, un sostén que podía servir de carpa al Circo del Sol y una braga-faja que podía emplearse como cama elástica para tres generaciones enteras de acróbatas rusos. Saltando todos a la vez.

“¡Otra que ha visto demasiadas veces Titanic! ¡Cuánto daño nos ha hecho esa película a los pintores de categoría!” Y era cierto. Desde el estreno de la película, no pasaba un mes sin que desfilaran tres o cuatro mujeres por el estudio dispuestas a que las retratase desnudas. Pero claro, las señoras que se plantaban en su casa, distaban mucho de ser Kate Winslet. Esta, sin ir más lejos, en vez de tener un pedrusco colgado al cuello, tenía metros y metros de pellejo. Juan Sánchez, pintor y artista conceptual, no pudo evitar recordar el momento de la matanza en su pueblo. “¡La de kilos de embutido que podrían despacharse con esa papada!”

-Pagaré lo que sea. ¿Me pongo aquí?

A Juan no le quedaron ganas ni fuerzas para explicarle a la señora que debería haber pedido cita, que no podía atenderla en ese momento. Pero no lo hizo. Más que nada, porque lo único que deseaba era que “aquello” saliera cuanto antes de su estudio, de su casa, de su vida.

Así que guió a la intrusa hasta su estudio, cogió su lienzo y sus útiles, y se dispuso a retratar a la señora.

-A ver, ¿le importa subir un poco más la cabeza? Póngase así… Levante el brazo por detrás de la cabeza (como si eso fuese a arreglar algo)…. Así, muy bien. Perfecta. No se mueva.

Pasaron tres horas de indicaciones y poses antes de que Juan dijese:

-Ya está.

La señora, impaciente, se abalanzó sobre el lienzo. Y lo que vio fue esto:


Fue tanta la indignación que sintió que se quedó allí, inconsciente, su rotunda humanidad desparramada por el suelo del estudio.

Y Juan Sánchez, "pintor y artista conceptual", sintió, una vez más, que su arte no había sido comprendido.