lunes, 10 de agosto de 2015

Partida (La soga III)




Ninguna cosa bella está pensada para ser inspeccionada
Gregory Corso

como un cerdo que al hozar derriba
si un tiempo fueron fuertes
los muros que sostienen la cubierta
así yo mismo he derruido el íntimo
misterio de tu perfección
por quien caduca

la belleza no puede
admitir excepciones
o eso pienso si el deseo
es un lobo cuando acecha
el sexo hosanna o es la muerte que te hace
humana y yo en la barra me moría
por roer celestes tus amarras
ser martillo que forjase
pilón en tu caída un Celedonio
un ganso para Leda el buey de Hesiodo
el autómata mecánico en tu boca
chupachups o lollipop o piruleta
de lengua en tu Pentecostés hecho de noches
o en tu casa o en mi coche llama fuego
yo que sé
                 qué te diera

como un roce tu respiración
goce si me hablabas y si no
escuchaba ya y a un paso
de vomitar pensando solo
en el dibujo de tu pelo
y en tus manos
tan pequeñas en las mías
uñas rosa
mariposa o en Darío en los bandazos
y en bajarte de un tirón las bragas
si te dejas
babearlas y besar tibia tu ropa
y comerme las colillas
mentoladas de tus piper

y sonreír después con arrogancia
al dejar atrás el baño convertirte
en vitola que me abrace y ser tu viola
y tañer un tatuaje con tu nombre
mansa brasa con tendones destensados
en el gótico antebrazo vena henchida
para ti en la piel de pana sangre azul
en un húmedo colapso y si hace falta
despedirme con un beso para luego
perderme calle abajo y no volver
jamás a verte

y me he llevado aquí en las manos
el dorado de tu carne alborotando
la cascada de tu pelo hecha de nudos
y he enfangado de saliva al hocicarte
el misterio de tus pechos como un bruto

oh tu cuerpo
Pange lingua
sí tu cuerpo
como un flexo nacarado en el frufrú
la pelvis maniatada y como exvoto 
peludo mis dos huevos en tu altar
de nalgas un imán de luna blanca
corrido de Carrara como ofrenda
de piedra sobre un pedestal de mármol

y he ensuciado de sudor eléctrico
neumática tu cama pegajoso
como un caramelo de la cabalgata

y tú gemías
sí sí
o
no no
oooh
y me mordiste el labio

y tuve que envainar al fin la espada
deshecha la baraja y como sota
de bastos dejar rota la partida
y tú estabas dormida y en la almohada
tu cabeza era una copa
que derramaba oros

oh alabastro oh marfil allí dormida
y mi calcetín perdido cantarín
en tus sábanas de lefa un lamparón
es lo único que pude regalarte
y es el rayo
que te hunde y que me ha hendido

y ahora te podría querer
palote y rezumando almíbar
andar descalzo por no despertarte
amor deseo que el castigo
de los dioses sea ligero y seas feliz 
en tu nueva condición mortal cometa
In ictu oculi viviendo
bautizada en mi Jordán
entre los hombres

--MMM--

Ilustración: © Michael Reedy