domingo, 16 de agosto de 2015

Soledad





Sabía que no se había hecho de noche, pero había llegado algo tan oscuro como la noche.
J. M. Barrie.


Casi siempre llega sin avisar
Cuando no hay testigos
La oigo arañando las paredes de la noche
Susurrándome al oído futuros
Clavándome en los párpados cerrados
Las esquirlas del tiempo que no
Pasaremos juntos

Otras la siento subir
Riada de huesos y hojas
De calendarios Pirelli pelados
Que se deslizan desnudos
                         por mis pies 
                         fríos cuando te vas

Y corro
Corro para no ahogarme
                       hormiga enloquecida
                      
Y me agarro al primer tronco
Trepo por cualquier pierna
Me encaramo al borde de un vaso
Y espero paciente
Que las aguas desciendan

Lo peor son los días llenos de luz
En que llega y me lleva
Por delante en un segundo
Y no tengo
Nada a lo que aferrarme
Nadie que me tienda una mano

Y estás conmigo

B. Vargas
Imagen: © Peter Wever