martes, 28 de abril de 2015

Polvo



Para que yo me llame Ángel González
Ángel González

Poco significa tener un nombre, te lo juro
Manuel Vilas


Te has quedado dormida
Tan frágil y mañana no estarás 
Ni ebria ni conmigo y quizás pienses
Que no valió la pena
Y qué más da
Si ya no somos niños

Aún huelen en mis manos la saliva
Tu sexo y veo la ropa
Tirada en la moqueta con la urgencia
De dos desconocidos

Y no es que me lo crea
Pero parece
Que lo has pasado bien
Y eso es bastante

Y puede que otro día quieras llamarme
Y culparás al vodka y pensarás
Que no tomaste bien
Mi número en la agenda

Y vendrán otras
Seguro y fingiré
Un nuevo Paraíso igual que tú
Encontrarás a miles como yo
Que soy tan solo
Una lejana sucesión de nadies
De humo sombra y polvo una cadena
Llamada por instinto al mandamiento
Violento de la carne
No sé con qué sentido y que podría
Llamarme Luis también 
César o Marcos

Cuando la luz del día nos despierte
Del mástil del deseo desatados
Te vestirás deprisa 
                              un ya te llamo
Y olvidaremos juntos
                                  nuestros nombres

--MMM--

Fotografía: © Anders Petersen

lunes, 27 de abril de 2015

Fuera de lugar



Como si fuera un personaje
En un escenario equivocado
Heidi cuesta abajo rodando
En el basurero de Springfield
O Vampirella que acosa
Al mojigato de Michael Landon
En La casa de la pradera

Como si cada cual
Tuviese su canción
Su melodía
           make your own kind of music
Y luego estuviese yo
Como un mechero apagado
En mi propio concierto
Tocando la guitarra con muñones
Sin lograr sacar nunca
             coño pero si esto
             es una zambomba
Ni un puto acorde


B. Vargas
[Poema publicado por primera vez en el número 1 de la revista de literatura "Psicopompo", Plasencia, 2015]
Imagen: © Robert Doisneau

domingo, 26 de abril de 2015

Perderte después



palpé la realidad y odié la vida
José de Espronceda

Deseo aniquilarme en tu garganta hondísima
Charles Baudelaire



Ahora que el dolor se ha convertido
En larva rutinaria que viscosa labra
Galerías de rencor
                              no quiero
Volver ni tengo 
                        otra salida
Aunque siempre
Si te soy sincero
Me la sudó bastante

La inmensidad de la noche es hoy
Un poema de Mallarmé que arroja
Resplandores de misterio
Pero yo
             estoy borracho y tengo
Ganas de subir contigo
Imaginar
              que no estoy solo
Huir
De la risa abajo
                        el cacareo
De putas y diablos condenados
Al calor de este local
Como primates
                        que aúllan a la vieja
Parca obscena y húmeda escondida
En el hedor de los pasillos
Cañerías vivas que desaguan vidas
Vomitorios de sudor y semen
De jodidos fracasados como yo
En este antro
                      rosado que se hunde
En la cloaca del neón y de las ruinas

Necesitaría cerrar ahora
Los ojos un momento
Un siglo
             y respirar
El silencio turbio de tu piel oscura
Dejar de sentir en la garganta
En cada trago
                      las astillas
Sangre atropellada en las sienes
El odio
           cristalizado en el estómago

Me da igual lo que a estas horas
Quieras hacerme
                           porque a los dos
Nos han jodido bien
Nos han jodido

Deja que beba en tu boca
Última el licor que Circe ha destilado
Para convertirme en cerdo y llorar después
En la bahía redonda de tus nalgas
Sombra o propicia brisa
                                        que nos lleve
A la orilla
                 donde Caronte aguarda

O abandonarme manso en la corriente
Presurosa que arrastró a Hölderlin
Y esperar como Panero
Luna encendida en sus versos
Que después de la muerte otra vez
Esté la infancia

Esta noche solo quiero
                                     estar contigo
Que me abraces joder y no te rías
Qué hija de puta
                          si va en serio
Cómo te llamas o es que no
                                            puedo quererte

Tal vez mañana
                         yo ya estaré lejos
Pero esta noche
                          esta noche yo
                                                 mientras me besas
Invocaré a la muerte en el veloz
Torbellino que afligió a Novalis

Abierta la ventana
Como en versos de Pavese
No será necesario dejar el lecho
Solo
        el alba en la estancia
Con su temblor luminoso
Posada para descarnar mis huesos

Pero ahora
                  voy a ponerme hasta el culo
                                                               porque no tengo
Nada que perder
Solo la vida
Esta puta vida
                       que no le he pedido a nadie

--MMM--

[Este poema fue publicado por primera vez en el n° 1 de la revista "Fake", León, 2014]

Fotografía: © Lauren Dukoff

jueves, 23 de abril de 2015

Denisse




El burdel abre sus puertas encendidas
José María Álvarez

Y si quieres yo te quiero
pero págame primero
Radio Futura



Por las noches la ciudad
                                       es ahora
Un turbio lupanar violento
Con enjambres que tiritan falsedades
Bajo la luz eléctrica del neón
Las convulsas esperanzas en la puerta
Para combatir la angustia o el Babel
Tropel ciego de huecos en la boca
Y deshabitar el desaliento de una vida
                                                              fracasada
De un cuarto alquilado y la hipoteca
De una casa perdida por convenio
Del frío
           cristalizado en la niebla de los huesos que se escarchan
En el sudor de la fiebre
O en el desamparo de las noches
En hoteles
En los coches que se arropan a distancia
En desiertos descampados
                                           de asientos traseros
                                                                             abatidos

Solo beber mucho otra vez
Otra vez perder la cuenta
Vodka o whisky
Necesitarlo como una palabra amable
Y es la última verdad pero solo
Para calmar el inmenso dolor
Que oprime como tenazas
Los ojos desde dentro o arrancarlos
Como un payaso insomne que declina
Las palabras de los casos que detesta

El pelo sucio del sudor y despeinado
La barba salpicada ya de canas
Sin saber a cuento de qué pero acordarse
Porque ha habido demasiadas
Y no todas fueron furcias
Pero todas al final en qué han quedado
De ella que le acarició la cara imberbe
Y recorrió sus labios con las yemas
De los dedos y lo miró a los ojos
Hasta cerrárselos con su luz verde
Como si ya lo conociera
Sin recordar su nombre ahora
Denisse o Janisbel
Y creo que estuvo enamorado
                                                mucho
Un segundo al menos cuando ella
Le pasó los dedos por la nuca
El pelo corto
Y le guio la torpe mano
                                       hasta el pétalo encarnado de su sexo
O le clavó las uñas en los hombros
Y lo miró con la inocencia de una niña
Que ahoga un jilguero contra el pecho
                                                            o arranca el ala
De una mariposa y traza luego
                                                 su epitafio azul
Con el polvo iridiscente de los dedos

Y bromeaba con su lengua
                                          que  era rueda entre las piernas
Pero en el fondo
Era altiva e insolente
Y nunca estuvo más enamorado
Si es que alguna vez aquel agosto
Que se diluyó enseguida entre los libros
Los apuntes de Semiótica
                                          entre niñas
Pijas del Náutico sedientas
De una seminal Semiología

Y es triste pero un día que fue alegre
Regresó a su casa con sus hijos
Tres o cuatro todos machos
                                            según ella
Y siempre hablaba al desnudarse
De su marido que era viejo y de su vieja
Que querían creer que estaba
Limpiando en un hotel cualquiera de la costa
O en la cocina o que cosía
Los arreglos para un Zara
Pero no era
                    como las yonquis que se ofrecen
Temblando siempre por el frío de mil pesetas
                                                                         al final del muelle
Con los dientes picados y las sílabas
Arrastradas por la arena o las agujas
Ni era puta
                   como las niñas de papá
Que bebían martini en las terrazas
Blancas como sepulcros de piel bronceada

Les sonreirá quizás a ellos
                                           ahora
Con la mirada líquida del rímel
De haber llorado o reído
Y los labios rojos siempre
Nicole de pies pequeños
Y serán caricias sus palabras
Como lo fueron siempre antes
Que se sentaba en sus piernas
Y recorría las costillas con los dedos
Macillos finos de xilófono
                                          para tocar
La rutina del recuento
Por si faltaba alguna o rezando
Su lejana letanía de atardeceres y palmeras
En jadeos que eran rosas de voz en sus espinas

Ir a verla con excusas otra vez
O me pagas o no hay más
O muy pronto pero siempre
Cuando la brisa del mar ya había barrido
El calor pegajoso de la siesta
La tristeza y las moscas
Posadas en las cucharillas del café
O en la huella de los labios de las tazas

Tardes para escribir algo
Sin saberse aún mediocre en veladores
Que bullían de veraneantes y turistas gordas
                                                                        de beber sangría
Y sólo quieren
                         sexo por la noche
                                                       o ver el mar
La escollera refulgente por la espuma de las olas
Tras un cartel de helados Frigo o el resumen
De la infancia muerta en los colores vivos
De su alegre mercancía de nombres
Y miembros rosas amputados

Como la Venus milena que guardaba desmembrada
Quizás siga
La fuente veteada que centraba el patio
Y eran blancas las paredes y los muros
Altos encalados y escalados
De hiedra oscura y buganvillas
Y una jaima blanca y negra arlequinada
Cubría el patio en la penumbra de macetas
Y sólo una ventana con su densa
Celosía de encaje tras las rejas
Del azul de Chauen a la calle
Con su voz de niños
Como un faro
                       sobre tejas
El remate calado de una chimenea
Portuguesa en sus dibujos y barroca
                                                          como el breve
Paño de azulejos que anunciaba
                                                    añil y blanco
En el postigo grueso y el portillo
La Promesa y un fanal pequeño
Donde de noche en el dintel
Titilaba la luz roja del misterio
De aquel sagrario que esperaba
Su nocturna adoración

Y éramos tan jóvenes entonces
Que no éramos conscientes pero ya
Una jauría de olvidos nos seguía
El rastro para devorar los años
Como draga de recuerdos y cebar
De nuevo el hambre
De crepúsculos en versos de Pavese
Y ahora dudo incluso si la quise
De verdad y ni siquiera
Sé si fue su nombre
Nicole Denisse o Janisbel


--MMM--

[Este poema fue publicado por primera vez en el número 3 de la revista "Estación Poesía" (CICUS, Sevilla 2015)]

Imagen: "Bad boy", de © Eric Fischl

martes, 21 de abril de 2015

Cita



sus padres guardan la esperanza de que aún vive
Konstantino Kavafis

I

es cálida la noche y quizás sea
agosto o el verano esté acabando
un niño piensa que es un hombre mientras posa
la mano sobre el hombro del amigo

II

hablan del futuro
que es un curso
y volverá el verano y hablan de ellas
o en silencio
comparten cigarrillos que han cogido
del bolso sin permiso de sus madres
sentados en el viejo pantalán
sus piernas cuelgan
sus pies rozan descalzos con las puntas
la húmeda obsidiana que es el mar
que ahora los refleja

III

el nuevo embarcadero aún es más alto
y un viento como en Lorca verde agita
el agua en olas negras y la espuma
no oculta el fango oscuro de la ría
las algas y las conchas o las piedras
que en la orilla ha dejado la marea

IV

el niño se ha hecho un hombre y está solo
y apura la colilla que ahora tira
al mar el mismo mar el mismo siempre
que aún sigue esperando

--MMM--

Fotografía: © Harold Feinstein

viernes, 17 de abril de 2015

Herencia


Cantaba mi madre una canción 
Que escuchaba a mi abuela 
En las tardes de verano 
Hablaba de un canario  
Que se quedaba ronco 
Y de un nombre 

Siempre la tarareaba 
Mientras fregaba los platos 
Yo la miraba y no entendía 
Cómo era posible cantar como ella 
Con tanta alegría en la voz 
Con tanta pena en los ojos 

Y prendidos en las cortinas  
De la cocina quedaron 
El canario 
Y su pena ronca 
Que hoy mientras friego los platos 
Y pienso en ti y te nombro 
Sin querer y en voz baja  
Es la mía


B. Vargas
Imagen: © Ed Clark

jueves, 16 de abril de 2015

Abismos





Entre mi mesa  
Y las de mis alumnos 
En el aire cargado  
Del ascensor compartido 
Entre un te quiero y un silencio 
Entre la idea y el poema 
Entre el enfermo y la visita  
Que al día siguiente lo vela 
Entre la lengua y el alma 
Entre un en qué estás pensando 
Y la forzada respuesta 

Aquí mismo 
Entre tú y yo  
                exhalando soledades 
                mientras escribo esto 
En la delgada sombra que habita  
El hueco entre los asientos 
                balsas tapizadas a la deriva 
Del sofá que nos regaló tu madre 


B. Vargas
Imagen: Brigitte Bardot y Michel Piccoli en un fotograma de la película "El desprecio", dirigida por Jean-Luc Godard (1963)