martes, 30 de junio de 2015

Orfeo






Volvió la cabeza el triste;
si fue adrede, fue bien hecho
Francisco de Quevedo


Si he bajado Eurídice
Hasta este infierno
De neón y putas
Es para olvidarte


--MMM--

Fotografía: Keith Moon Backstage (Cal 1976).

Superpoblación




A ver si nos organizamos
Porque aquí no cabe más gente
Está la que escribe el poema
Y  la que cinco minutos después
Lo odia y lo siente
Como si fuera cosa ajena
La que no quiere ver un rabo
Como no sea detrás de la barrera
Y la que se acuesta y se levanta cada día
Con el mismo  nombre de  hombre
En la cabeza
Luego están las que discuten
Las que intentan convencerme
De que todo es una mierda
Y la tonta que cree 
Que quizá haya algo 
Que merezca la pena
                      digo yo
                      ya
                           pero quién
Pero esa
La optimista
Cada vez 
     
                      habla 
                                 más 
                                          bajo
Y me da que no se entera

Luego están la cachonda y la monja
Que van por rachas se alternan
Y me tienen loca
A la primera le dan raptos místicos
Y la de clausura se me va los viernes
Al bar de abajo de borrachera
Está la que piensa en la solitaria vejez
Y la hipocondríaca
Que se ve dando patadas
En la caja de pino
En menos de una semana
La que apura el vaso de helado
La que quiere volver a pesar cincuenta
La que quiere abrirse al mundo
Y la que dice que para qué
Para que te den en la cara
Con toda la puerta
Mejor te quedas en tu casa
Con una cerveza y gastas menos
Y no molestas
Hay días en que algunas se serenan
Pero otros 
Como esta mañana
Me miro en el espejo me veo
Un brillo especial en los ojos
Y tengo ganas
              por ejemplo
De ponerme algo rosa
De hacer macramé
O de escuchar a Pitingo
Y me digo
Hala Ballerina
Saluda a la nueva


B.Vargas
Imagen: © Gordon Parks

lunes, 29 de junio de 2015

Grandes esperanzas




Tú sacaste del polvo corazones de hombres
Ezra Pound

No es que yo esté en la
Otra Orilla del Río, ya me entiendes
Lew Welch

Espero que
cuando yo esté muerto
comprendáis
Charles Bukowski



Allen Ginsberg se está muriendo
leyó Lawrence Ferlinghetti en su funeral
y América lloraba con razón
porque un hombre puede seguir muriendo
y no hablo de agonías porque un muerto
puede estarlo y no saberlo o sospecharlo
que al final de un día es lo mismo
la eternidad
de un sábado al caer la tarde
si estás solo y sin dinero
familias en el centro comercial
tipos que aprovechan que han dejado
a sus niños en las bolas para ligarse
al camarero al que doblan
la edad
y al que no les importaría partirle el caca
el carrito de hot dogs justo en la puerta
parejas de la mano por el parque o sin rubor
follando sobre el césped en cualquier parte
sin saber a dónde ir
eso encabrona 
y beber
una vez más
no es suficiente

es jodido dormir en el coche o en una pensión
de mala muerte
eso está claro
compartiendo habitación con otro imbécil
desgraciado no me dejan ver a mi hija
y es peor
que el olor a pedos de un borracho
los ronquidos atronando tu cabeza como un gong
las pausas llenas de silencio
te decía
que es peor
no tener dónde cagar salvo que seas
un puto perro

las ciudades no están hechas para eso
te pueden ver follando en mitad del parque
no pasa nada
comiendo corriendo durmiendo
si no es de noche
entonces no
cerdo borracho
y no pasa nada
delante de unas niñas en la playa
con el bolo al aire y acercarte
a pedir fuego
nada
pero no pidas la llave en la gasolinera o en el bar
las malas caras siempre
qué casualidad están limpiando
y encontrarte un cartel de averiado
así es como entienden algunos
la caridad

con el gris plomizo de diciembre
quizás la tarde más fría
al derramarse el cáliz
el frío clavado que conserva
los recuerdos sobre todo
los malos recuerdos con grapas
un frío redondo en los huesos
un frío de golpes inyectado
con bimba de bicicleta en los riñones
pesa y duele y purifica
el aire viciado al abrir la puerta
el corazón latiendo como quien huye al cerrar
la sensación de alivio
de haber dejado atrás un muerto
a un familiar querido
en el cementerio

un piso bajo y oscuro
cómo puede quemar esa humedad
que mancha la pared agarra y pinza
las vértebras y escuece
la miseria la vergüenza
las palabras sobre todo las palabras
un lamento que sigues escuchando
y es tu voz
la letanía
la flor de un cardo
que se inflama y seca el pecho
y estás solo y la penumbra
el dolor ciego que afligió a Leopardi
los ojos apagados
aquella luz
dónde
las risas
la televisión
de los vecinos
la vida que tú
no tendrás nunca

un portazo seco una sentencia
un tañido de campana dobla
la claqueta del aquí
empieza todo
o es el último ladrillo que cierra el nicho
toc toc con el palustre al arrastrar
el olor del cemento fresco y un hedor
acre a cañería y a tumba

una ridícula bombilla ahorcada
dos bombillas tres con la del baño
mejor que vayas olvidando lo que fuiste
la has cagado y eso ya
no tiene arreglo

un frigorífico viejo
la lavadora y un espejo
sobre el lavabo el tiempo
que se pega viscoso a las paredes
huellas de tristeza acumulada
de vidas que pasaron como tú o que se fueron
por el desagüe
a quién le importa
la roña de otros inquilinos
el último según dijo el casero
perdió el trabajo y después
perdió a su madre
y también perdió se ve
los pelos de los huevos
según estaba el suelo
alrededor del váter

y sentado en ese váter aterido
la luz eléctrica de una farola
entrando anaranjada
los pisos las ventanas
iluminadas ropas de niños
una sábana blanca y enorme
luna creciente
al ver las horas de fiebre
lentos los caballos de la noche
las estrellas licüadas titilando
tiritando la humedad las hojas secas
del otoño sin barrer las hojas secas
el más sombrío y triste
páramo de eternas
sombras o algo así
un océano de hastío
insectos muertos cucarachas
encogidas
las últimas luces
los cristales sucios sin cortinas
a quién no le entrarían
ganas de llorar
y no pudiste
esperar que allí
cambiase nada

no vale la pena empezar de nuevo
quédate firme frente a la ventana
cantó Kavafis y escucha
con emoción y no te quejes

y tenías ganas de beber
de emborracharte
y encendiste un cigarrillo
las palabras las palabras
insistentes como brasa
como un metal
del yerro el hierro de un soneto
del Conde de Villamediana
por el cortante filo en las entrañas
purificado

y gastaste el dinero que tenías
la casa helada
solo
esa voz
más clara
hazlo
y ten cojones
ni tus hijos
nadie
y estás solo
y para qué
mañana
o mejor hoy
después de echar un polvo

y la llamaste y era
una puta como tantas
qué más da
una puta solo tiene
que sonreír
para eso cobra
que te mire y te sonría
algunas ni eso
y te tratan peor
que a un animal

en el suelo helado hirviendo
el vaho como los perros
el aliento y el sudor
la vida en su cuerpo
un verso de Novalis
se limpió luego la mano
con un pañuelo de papel
y sonrió

y no tuve tiempo
de decirle que en mi pecho
se ahoga un corazón
la última esperanza
de salvar la vida
qué gilipollas
estando muerto


--MMM--

Imagen: "Gálata moribundo", copia romana en mármol de una obra helenística del siglo III a C. Museos Capitolinos, Roma.

domingo, 28 de junio de 2015

Teseo



y, recogiendo el hilo, salió
Apolodoro


No me enredes más Ariadna
Que a mí esto me está oliendo
A cuerno quemado


--MMM--

Imagen: "Teseo y el Minotauro", de Antonio Canova (1781 ).

sábado, 27 de junio de 2015

Transmigración





Dormir
Y haberme quitado
Dos
               tres
      doce horas
                con suerte
                la vida
De en medio


Navegar a ciegas los días oscuros
Llegar más rápido adelante
                     a otro lado
Seguramente peor
No importa

Por ejemplo


Despertar oliendo a pescado
Boca abajo en un contenedor
O mecida por una marea chillona
De orondas señoras que baten
Palmas en un coro de Harlem
O gato callejero a las puertas 

De un restaurante chino
Ronroneando por última vez
                        ya les digo que me vale cualquier cosa
Entre las piernas del cocinero
Que afila el cuchillo


B.Vargas
Imagen: ©Paul Cary Goldberg

Miedo



A aquel que me susurra
Al que me canta en el parque al oído
Que todo es inútil
Al que me recuerda cuando te veo
La tragedia de mi vida
                        circular y eterna
Mientras me acaricia el pelo

Ese es el único monstruo al que temo


B. Vargas

viernes, 26 de junio de 2015

Josafat




Todo es efímero: el recuerdo y el objeto recordado
Marco Aurelio

y el mar ya no existe más
Apocalipsis 21. 1-2.



Hasta qué punto hay que tomarse
La vida en serio dime
Por qué he de avergonzarme de buscarla
En cuerpos de otras
De haber llorado y estar borracho

Mírate no somos
                           tan diferentes
Un amasijo de células y bacterias
Una conciencia intermitente
Sueños lastrados
                            de desengaños
Condenados a la muerte también tú
Hueles a sudor y tu dolor es mío
Y podríamos ser
                          intercambiables

Se han desvanecido las generaciones
Ninguno vuelve aquí canta el arpista
A los pies de un rey que es polvo
Y gritar no salva a nadie
Solo el olvido corre
Como un río a nuestro favor

Ahora el whisky como un ascua
Refulge en el fanal dorado
Que ilumina sombras y disipa el miedo
Y estas sábanas sucias son el mar
En el que no me importa ahogarme

Yo he sentido tras la tinta el color blanco
Del narciso o en la rosa del Crátilo
El nombre que es esencia en Borges
El pájaro que ahogó de azul Bukowski
Hundido y en el pecho y en sus plumas
El ruiseñor de Teócrito o de Carver
El colibrí al abrir el sobre que debía
Decir verano

Y al apurar de un trago el vaso
Todo vuelve a ser
                            peor que antes
Y el frío me atraviesa de cristales

Desnudo e indefenso una voz
Está llamando

Cuando los ángeles derramen
De las copas el furor y arrecie el fuego
Y truenen sobre ramas las cenizas
Pisadas por los cascos los relinchos
El piafar de los caballos
Los graznidos de los cuervos y la urraca
La carcoma o el rumor
                                    la indiferencia
De las ratas al roer las ruinas
De lo hermoso que anhelamos
Y fue nuestro

Cuando crezca en el derrumbe
De las últimas trompetas el estruendo
De los sellos al quebrarse y el rotar
Roto su eje de la Tierra arranque
Con sus garras oxidadas de metal
Los párpados los tímpanos y arroje
Sal en los ojos

Rodarán las calaveras que besamos
La lluvia apagará el rescoldo en barro
Del pecho la arrogancia que latió
De amor adolescente
                                  enmudecidas
Las cuerdas de la lira las canciones
La voz de los poetas

Esos primates


--MMM--

Fotografía: © Joel-Peter Witkin


jueves, 25 de junio de 2015

Despedida



Cada vez que me iba de tu casa
Salías al balcón
Agitabas el brazo 

Y me lanzabas un beso

Como si fuera un barco
Adentrándome en la niebla
En la juventud alocada
En los tormentosos días

Hoy paso ante tu puerta cabizbaja
Prefiero no mirar
No ver esa persiana echada
Ese muelle de mi infancia vacío
Pasado por la guillotina


B. Vargas

miércoles, 24 de junio de 2015

Acis



émulo casi del mayor lucero
Luis de Góngora



Chúpate esta Polifemo
Gritó Odiseo mientras hundía
Profundo el palo
En mitad del ojo

Qué coño Polifemo
Ni qué hostias
                       capullo
Me había agachado a recoger
La pastilla de jabón
De Galatea


--MMM--

Imagen: Francisco de Goya, El Gigante o El Coloso (1814-1818), estampa suelta sobre papel verjurado a la aguatinta bruñida.

Dánae (II)




convertido en lluvia de oro, yació con Dánae
Higinio


Dánae bonita
Llévate un paraguas
Por si chispea


--MMM--

Imagen: "Dánae", de Gabriel Grün Yantorno (Buenos Aires, 1978).

Dánae (I)



quem pluvio Danae conceperat auro.
Ovidio


Cómo te brilla en los labios
Dánae tu nuevo gloss
De purpurina


--MMM--

Imagen: "Dánae" (1907-1908), de Gustav Klimt. Viena, Galerie Würthle.

Penélope




Pero no tiene ya nada que darte
Konstantino Kavafis


Ya he deshecho la maleta
Y ha crujido acompasada
La madera del olivo
En el somier

Ahora vuelvo espérate
Que me voy a por tabaco

--MMM--

Imagen: "Ulises y Penélope" (1563), de Francesco Primaticcio. The Toledo Museum of Art. Toledo, (Ohio). 

martes, 23 de junio de 2015

Leda




A orillas del río Eurotas
Higinio


Joder qué pluma tiene
El pavo que se zumba
Ahora a Leda

--MMM--

Imagen: "Leda y el cisne", de Gabriel Grün Yantorno (Buenos Aires, 1978).

lunes, 22 de junio de 2015

Azul


                                                                                                     
                                                                                                      but I pour whiskey on him and inhale
                                                                                                                                        cigarette smoke


                                                                                                                                            C. Bukowski



Y, sin saber cómo, ese bar. Otra vez. Lo odiaba. Si se fijaba bien, seguro que todavía podía ver su propia silueta trazada con tiza en el suelo. Él se sienta frente a ella, molesto. Desde hace unos meses, no para de reprocharle que ha cambiado. Y sabe que tiene razón, pero no entiende su enfado. Si el escenario entero de tu mundo se derrumba en un instante, si te quedas disfrazada, digamos, de Candy, Candy en Transilvania, a ver qué haces. Le llegan, amortiguadas por sus propios pensamientos, las palabras "mujeres", "rencor" y "despecho".

—No me equivoqué. Lo nuestro no habría funcionado.

Ella lo mira de nuevo. Eso ha dolido, pero se encoge de hombros por toda respuesta, y sale del bar. En su pecho, el pájaro se agita desesperado, como siempre que escucha su voz. Lleva muchos años ahí, ya no recuerda cuántos. Antes lo dejaba cantar a su antojo, pero desde aquel día, el de la tiza, cada vez que el bicho vuelve a dar signos de vida, ella lo estrangula, metódicamente, hasta que deja de aletear.

Es una putada cargar con un pájaro cianótico en el pecho, piensa mientras se enciende un cigarro.

Pero es la única forma de seguir viviendo.


B. Vargas
Imagen: © Tod Papageorge

domingo, 21 de junio de 2015

Dido



La reyna Dido quando sopo que Eneas tomaua aquella carrera tan luenga. semeiol que no tenie en coraçon de numqua tornar a ella.
Alfonso X el Sabio




Regresa Eneas
Vuelve a Cartago
Dido te invita a
Su barbacoa

--MMM--

Imagen: "La muerte de Dido", grabado de Marcantonio Raimondi (1470-1527).

sábado, 20 de junio de 2015

Circe



Y tenían la cabeza, la voz, las cerdas y el cuerpo como los puercos
Homero



En la cama
Descubrí
Que Odiseo
Como todos
Era un cerdo

--MMM--

Imagen: "La hija del Sol, Circe, en su trono de oro", de Louis Chalon (1866-1940).

viernes, 19 de junio de 2015

Tisbe



que de Píramo y  su amada
hace tálamo una espada
do se juntan ella y él
Luis de Góngora



Este agujero Píramo
En la pared
Es una puta gloria

--MMM--

jueves, 18 de junio de 2015

Hero



 y ni todo esto, ni los ruegos 
de sus afligidos padres
Virgilio


Si vas a volver mañana
Trae Leandro los condones
Y no olvides los manguitos


--MMM--

miércoles, 17 de junio de 2015

Dafne




por su vencida sierpe soberbio
Ovidio



No te arrimes tanto Apolo
Que vas a acabar palote

--MMM--

Imagen: "Apolo y Dafne" (1622 a 1625), de Gian Lorenzo Bernini. Galería Borghese (Roma).

sábado, 13 de junio de 2015

El muro




Este paisaje hermoso es luz que muere
Francisco Brines

And this loneliness won't leave me alone
Otis Redding


I

Como una cicatriz
La luz en la persiana
El sábado me despertó la tarde
                                                  hundido
En la resaca en la tristeza
                                         y solo
Traté de vomitar
Seguir bebiendo

La lengua de ceniza
                                empantanada
La asfixia al respirar
                                el aire denso
Pensé en coger el coche y conducir
Y todo había cerrado
Hasta las putas

II

Prendida la flor sucia del recuerdo
De labios y de sexos sin un nombre
La carretera dio en el mar
                                         que es el morir
                                                y todo eso
Y el sol en el ocaso se iba hundiendo
Los versos de Machado
                                      garras de oro
En brasa cárdeno deshecho

III

Y en la orilla junto al pantalán las olas
Gigantes que rompían bramando
Y absorto y de rodillas pensé en Bécquer
En párpados abiertos en los muertos
En rostros miembros rotos roca dura
Que el mar va devolviendo en la escollera
Sellados con perfil de algas y espuma

IV

Como yo te he querido desengáñate
Y ahora 
             en este anfiteatro en ruinas
La mente se derrama cantó Caro
Buscándole al dolor nuevo argumento

Y quise
             mandarlo todo a tomar por culo
Y era el mar
Salitre en el rumor el mar imán
Y no pensar en nada

V

Me costó encender el último
Marlboro del paquete
Que el viento consumió y apenas pude
Saborearlo

                   así es la vida
Tan solo una calada y después nada
Y estaba metafísico y no
No había comido

VI

Y en el muro nuestro muro en que arrojamos
Las noches de inocencia en los despojos
Unos adolescentes jugaban ebrios
De vida a pelearse y se empujaban
Con una improvisada coreografía

Uno de ellos se acercó y temí
Que fuese con razón a preguntarme
Qué coño hacía mirándolos
Como un enfermo

VII

Hombre maestro
                           y su voz
Algo en sus ojos me resultaba
Extrañamente familiar

Lo vi entonces casi un niño
Huraño al fondo de la clase
Aunque no pude recordar su nombre

Pensé en mis hijos aún pequeños
El sol que entraba a iluminar la herida
En la mesa donde preparaba clases
Y en todo lo que ella
                                 me había hecho perder

VIII

El chaval venía fumando y ocultaba
Con la mano
                     un guardabrisas
                                               el cigarro
Para evitar que el viento lo consumiera
En un instante

Y me ofreció uno
                           que acepté
Y me contó que recordaba
Mis clases y un poema
Ilustre y hermosísima
De Góngora que les leí

Y me agradeció los consejos que les daba
Sin saber muy bien a cuáles
Se refería

IX

Y siguió hablando y dando nombres
De sombra y humo que ascendía en el labio
Y los amigos
Gritaban insistentes que nos vamos
Y una joven lo llamó enfadada

El viento 
              la despeinaba y pensé
En la hebra voladora del soneto
En la veta de la Arabia y en la nieve
Blanca venciendo al oro
Febo eclipsado 

X

Sin esperarlo el tío me dio un abrazo
Cuídate
             que te veo mal
                                     maestro 
Gracias otra vez por los consejos
Que yo no recordaba

Nunca hagas caso
                              me despedí
Del consejo de los viejos

XI

Y antes de volverse sonrió
Y el sol se ahogó en el mar
Y se alejaban

La chica y él
Unieron sus bocas y un amigo
Lo golpeó en el hombro con el puño
Y eran muy jóvenes
Y el viento
Se fue llevando
Risas e insultos


--MMM--

Ilustración: © Jean-Daniel Bouvard