sábado, 30 de enero de 2016

Hombre de Kibish


Qué viento sopla en la soledad del mundo
Tristan Tzara

el vacío de unos ojos que miraban
los bosques, la llanura
Juan Lamillar

El tiempo en el dibujo de teselas
Que unas manos han pegado
Con paciencia guantes pinzas
En el cráneo un árido desierto
Que lo abraza mineral
Y que lo ignora

Cuántos días ya consciente
De la muerte y de las lenguas
Que borraron
El perfil de las costillas
La saliva que cantó
El sabor a sal del sexo
O en la piel la tibia huella
La caricia del efímero poder
De engendrar y arrancar vidas

Es la sangre que bullía
Y se hizo espesa
La esperanza en la simiente
La plegaria de infinitos
Hambre y sed en el sudor
Desvelado del dolor y de los sueños

Y aún duelen estos huesos elevados
En el ostensorio de sus cuencas
La custodia
Que rescata las reliquias de la nada

El cuerpo de un hombre 
Arrodíllate y eleva una oración
A los astros dioses sordos
Que guiaron
Sus días en el misterio de estar vivo

Un cuerpo que es el cuerpo
De todos los hijos de Eva

--MMM--

Este poema fue publicado por primera vez en el número 3 de la revista FAKE.