domingo, 24 de abril de 2016

Covadonga




"Estoy enamorado", comentabas,
orgulloso y feliz, a tus amigos.
Luis Alberto de Cuenca


no solo es un estado la tristeza 
hoy he pensado en ti y en tus palabras
que cada cierto tiempo desempolvo
y saco del cajón de los agravios

bebiendo demasiado eso no cambia
para evitar que puedan con el tiempo
diluirse y sobre todo al olvidarlas
perder la facultad de hacerme daño

eres un triste Marcos esas fueron
textuales la sentencia inapelable
después de haber tenido que aguantar
el rollo y las disculpas las de siempre

lo tengo que pensar dame unos días 
con esa cara tuya de oler mierda
podemos ser amigos cuántas veces
habré tenido luego que escucharlo

y el tiempo ha ido pasando y a saber
qué ha sido de tu vida y ni siquiera
sé dónde coño vives si en Madrid
o si volviste a Oviedo con tus padres

a mí me daba igual lo reconozco
que fueras una niña de papá
tan pija y caprichosa tan creída
y esta es la verdad insoportable 

entonces yo también era un niñato
un egoísta un cerdo un hijoputa
me temo que tal vez lo siga siendo
habiendo ya pasado los cuarenta

pero recuerdo el día que llegaste
a clase con el curso ya empezado
un rubio sol en medio del invierno
se llama Covadonga Arias Fanjul

allí puedes sentarte junto a Marcos
quién duda de que Dios existe o fue
el diablo o la fortuna y el silencio
detuvo admirativo aquel momento

aunque te parecías más a Clara
tan rubia y alta y blanca tan azules
tus ojos como un cielo en primavera
yo quise imaginarte como a Heidi

descalza por los prados y montañas
corriendo alegre persiguiendo cabras
y olías como a hierba a humo de leña
a nubes de tormenta y a mujer

absorto en tus dos tetas cuando entraste
yo soy así de simple ya lo sabes
no oí que don Higinio repetía
don Marcos salga usted al encerado

pero al sentirte cerca me empalmé
el pantalón del chándal sin bolsillos
el bulto que crecía inopinado
en medio de las risas de la clase

más tarde en el recreo coincidimos
y me dijiste que eran gilipollas
tan críos todavía pero yo
me había comportado como un hombre

nos fuimos a fumar a los servicios
recuerdo la saliva en la boquilla
el humo que endulzaba tus palabras
el pelo recogido en una cola

tu cuerpo junto al mío tan pegado
y cuando fui a besarte aquella gorda
aporreó la puerta y lo dejamos
y no pude dormir aquella noche

salimos juntos casi todo un año
pero llegó el verano y te marchaste
y yo como un capullo te escribía
y no me respondiste ni a una carta

cuando llegó septiembre eras distinta
distante y yo cogí latín y griego
y tú te fuiste a ciencias y dejamos
de prepararnos juntos los exámenes 

un día al recogerte con la vespa
calado hasta los huesos por la lluvia
dijiste todo aquello de que estabas
confusa y agobiada y tal y tal

ni fuiste la primera ni tampoco
la última en dejarme tú tranquila
tirado y ahora pienso que es verdad
en fin que soy un triste y un pelmazo

borracho todo el día y sin un duro
y que tenías razón pero quizás
tan rubia tan buenorra tan perfecta
hubiese preferido una mentira


--MMM--

Fotografía: © Joseph Szabo