jueves, 28 de abril de 2016

Como una campana nueva



también, hacia la luz y hacia la vida
Antonio Machado

detrás de la alambrada de la lluvia
un cielo enfermo tose nubes negras
el mundo se podría estar muriendo
anclado en el invierno y sin embargo
se lame como un perro las heridas

también en la resaca de la ausencia
se anegan dolorosos los recuerdos
de nombres que son cáscaras vacías
y ya no los contienen solo el caos
del polvo y la ceniza de la muerte

pero entre los cascotes amarillo
de luz en su modestia un jaramago
levanta una esperanza entre las grietas


--MMM--

domingo, 24 de abril de 2016

Covadonga




"Estoy enamorado", comentabas,
orgulloso y feliz, a tus amigos.
Luis Alberto de Cuenca


no solo es un estado la tristeza 
hoy he pensado en ti y en tus palabras
que cada cierto tiempo desempolvo
y saco del cajón de los agravios

bebiendo demasiado eso no cambia
para evitar que puedan con el tiempo
diluirse y sobre todo al olvidarlas
perder la facultad de hacerme daño

eres un triste Marcos esas fueron
textuales la sentencia inapelable
después de haber tenido que aguantar
el rollo y las disculpas las de siempre

lo tengo que pensar dame unos días 
con esa cara tuya de oler mierda
podemos ser amigos cuántas veces
habré tenido luego que escucharlo

y el tiempo ha ido pasando y a saber
qué ha sido de tu vida y ni siquiera
sé dónde coño vives si en Madrid
o si volviste a Oviedo con tus padres

a mí me daba igual lo reconozco
que fueras una niña de papá
tan pija y caprichosa tan creída
y esta es la verdad insoportable 

entonces yo también era un niñato
un egoísta un cerdo un hijoputa
me temo que tal vez lo siga siendo
habiendo ya pasado los cuarenta

pero recuerdo el día que llegaste
a clase con el curso ya empezado
un rubio sol en medio del invierno
se llama Covadonga Arias Fanjul

allí puedes sentarte junto a Marcos
quién duda de que Dios existe o fue
el diablo o la fortuna y el silencio
detuvo admirativo aquel momento

aunque te parecías más a Clara
tan rubia y alta y blanca tan azules
tus ojos como un cielo en primavera
yo quise imaginarte como a Heidi

descalza por los prados y montañas
corriendo alegre persiguiendo cabras
y olías como a hierba a humo de leña
a nubes de tormenta y a mujer

absorto en tus dos tetas cuando entraste
yo soy así de simple ya lo sabes
no oí que don Higinio repetía
don Marcos salga usted al encerado

pero al sentirte cerca me empalmé
el pantalón del chándal sin bolsillos
el bulto que crecía inopinado
en medio de las risas de la clase

más tarde en el recreo coincidimos
y me dijiste que eran gilipollas
tan críos todavía pero yo
me había comportado como un hombre

nos fuimos a fumar a los servicios
recuerdo la saliva en la boquilla
el humo que endulzaba tus palabras
el pelo recogido en una cola

tu cuerpo junto al mío tan pegado
y cuando fui a besarte aquella gorda
aporreó la puerta y lo dejamos
y no pude dormir aquella noche

salimos juntos casi todo un año
pero llegó el verano y te marchaste
y yo como un capullo te escribía
y no me respondiste ni a una carta

cuando llegó septiembre eras distinta
distante y yo cogí latín y griego
y tú te fuiste a ciencias y dejamos
de prepararnos juntos los exámenes 

un día al recogerte con la vespa
calado hasta los huesos por la lluvia
dijiste todo aquello de que estabas
confusa y agobiada y tal y tal

ni fuiste la primera ni tampoco
la última en dejarme tú tranquila
tirado y ahora pienso que es verdad
en fin que soy un triste y un pelmazo

borracho todo el día y sin un duro
y que tenías razón pero quizás
tan rubia tan buenorra tan perfecta
hubiese preferido una mentira


--MMM--

Fotografía: © Joseph Szabo

martes, 19 de abril de 2016

Paradoja




Taxidermistas de chándal y churros 
asociadas en nómadas manadas,
en grupos incendiarios de whatsapp,
cabreados en la cola de atención al cliente,
en hospitales, en pasillos desahuciados,
petulantes de narices arrugadas
en cursos de enología
                                             por correspondencia.

Reventados a hamburguesas en gimnasios,
mentirosos que dan partes al seguro
cuando no hay póliza que cubra 
la colisión múltiple de absurdos,
la estafa en la que han convertido sus vidas
persiguiendo agujeros en campos verdes
en los que meter sus pelotas
                                             o sus restos.
Locas de la laca,
ecologistas, poetas, 
amantes de los perros, 
de los gatos, 
de los monos,
náufragos en sus propios desiertos.

Cómo es posible, me digo,
que mundo esté lleno de gente...
y no haya nadie.


B.Vargas


sábado, 16 de abril de 2016

Santa Catalina, 1956





























Siempre que veo alguna foto antigua de Sevilla, te busco; como si de un ¿Dónde está Wally? fantasmagórico se tratase. Sé que pasabas casi a diario por allí, camino del mercado, así que esta vez espero tener suerte. Pero ningún rostro, ninguna silueta pasa la prueba. Dime, ¿dónde estabas aquella tarde? 

            Tal vez fue cuestión de segundos que no te cruzaras con el autor de la imagen. Tal vez estabas, como ahora, fuera de los límites del marco.

            No veo la diferencia entre esta foto y un cementerio. Y me vienen a la mente los de siempre: Manrique y Machado (Antonio, en este caso), ya saben: esos ríos hasta arriba de fosfatos que van a dar a la mar, a un mar en el que es imposible trazar una puta estela sin traerte puesto un ecologista o un delfín muerto.

            Observo esa ventana abierta a 1956 tan fijamente que temo caer por ella.

            ¿Dónde...?


     Tumbada en los adoquines, detrás del edificio que, a la izquierda, hace esquina. Ahí, aguardándome, al fin te veo.

jueves, 14 de abril de 2016

Alegato






                                                                        Todo es un pacto de irrealidad
Pere Gimferrer


Permíteme que defienda la mentira
Como elemento indispensable
De mi kit básico de supervivencia

Nunca me trajo nada bueno ser clara

Si no dolor
Vergüenza o los dos
Sin saber qué hacer tanto
Tirarlo a la basura
Y traerme puesta
La pena en las manos

Ya te digo

Nunca en mi boca 
                           o en tus ojos
La verdad ha sido dicha

B. Vargas

domingo, 10 de abril de 2016

Poltergeist



En el silencio de la tarde
Cae al suelo intacta una moneda
Y me pregunto
Si será mi abuela
Que me da para un helado
Algún viejo amigo
Como pago por su traición
O Caronte preocupado
Por si me pilla esta noche
Tirada en la puerta de un bar
Sin suelto para darle


B. Vargas
Poema publicado en el número 2 de la revista literaria "Psicopompo".

viernes, 8 de abril de 2016

El amor









O esa faena que media
Entre el paseíllo de luces
Y la puntilla


B. Vargas

sábado, 2 de abril de 2016

Llamada



cuando por fin los cuerpos se separan
Vicente Aleixandre 


como un silbido a veces como un grito
una campana de cristal muy fino
la percepción del frío y el metal
del agua que en el mar es obsidiana
sobre la piel quemada cicatriz
que añora ahora en vano las heridas

o es el aplauso rutinario y triste
de cuerpos que entrechocan cuando follan
y tejen un capullo con la seda 
o el vaho en el espejo que algún día
el tiempo nublará sin que ya importe
la imagen que reflejan si no es tuya

y no sentirte más y no sentirse
tampoco en otros cuerpos ni ser nadie
mirar al frente y solo ver vacío
volverse y ver que atrás no queda nada

saberse un eslabón de la cadena
de nombres que son polvo y ser aún
el monstruo con grilletes que la arrastra
y no tener cojones de romperla

--MMM--

Imagen: © Sasha Mademuaselle