lunes, 30 de mayo de 2016

Rain over me





Cierro la puerta y, durante unos minutos, la vida queda fuera. Me desnudo, me quito el coletero y el reloj y pongo algo de música o las noticias en el teléfono; como si me gustase Pitbull, como si me importase una mierda la final de la Champions. Abro el grifo, corre el agua, me relajo. El sabor del gel no tarda en mezclarse con el de la sal. Apoyo mis manos en la pared de enfrente y me encorvo, me doblo en un gemido sordo que no puede terminar de romper, porque nada puede sonar más fuerte que el agua caliente que ahora mismo es lo más parecido a una caricia (lo más parecido que tendré en todo el día), o que el teléfono. Y en ese llanto (probablemente igual de desvalido, pero más cansado, al de la noche en que nací) se pasa el tiempo del aseo personal: el de dentro y el de fuera. Me lavo la cabeza llorando, me enjuago el jabón y la sal llorando.
Me seco con los ojos enrojecidos (me ha caído champú otra vez, qué tonta) y trato de recordar en qué momento me di cuenta de que mi dolor no significaba nada para quien podía aliviarlo; cuándo empecé a desahogarme en silencio en la ducha o en el coche a solas (madurar, en mi caso, ha sido eso) en lugar de buscar tu hombro o el pecho de mi madre.

B. Vargas
Imagen: © Wynn Richards

sábado, 21 de mayo de 2016

Columbario






Llevaba meses sin ir a mi piso. Mal hecho, lo sé. Voy con el alma encogida. Según un whatsapp de mi vecina de abajo, la misma que me preguntó nada más instalarme si yo tiraba las compresas al váter, las palomas, esas ratas con alas, injustamente idealizadas hasta el hartazgo en eventos pacifistas y tartas de boda, se habían hecho con mi balcón.

Quito la mierda y los nidos y los bichos muertos a paladas. Pongo una malla para que no vuelvan a entrar. Pero las escucho al otro lado de la malla, intentando recuperar su hogar, diciéndome, probablemente, de todo menos bonita, en una especie de escrache columbiforme.  Luego limpio el polvo (ya que estamos) que se acumula por todas partes y que no sé de dónde coño sale si todo está cerrado. ¿De dónde, eh? El cabrón siempre aparece terco, a modo de recordatorio de lo que un día  (por más que me defienda patéticamente paño de microfibra en mano) seré.


            Y salgo horas después, triste y sucia. Dejo los recuerdos de una vida que ya no tendré al otro lado de la puerta, y cierro con la duda de si me he pasado el día limpiando mi piso o mi nicho.


B. Vargas

lunes, 16 de mayo de 2016

En una agenda de teléfonos



como cuando se toca un hilo
[ y toda la telaraña tiembla
Derek Walcott

Selene y tiembla blanco si lo leo
tu nombre entonces luz y trenzas negras
el faro el pantalán la duna mansa
o Cintia reflejada donde azul
el trazo de las letras te contiene

seis letras enlazadas en el tiempo
gusano que hoy se ha vuelto mariposa
aún presa en líneas grises paralelas
de plata en la reliquia que es la reja
del nombre que otra vez te resucita

--MMM--

domingo, 15 de mayo de 2016

El río



A veces es frío otras viento
O el vacío que queda tras las noches
De aguardar sentada en el muelle
Mirando al cielo
Un tren que nunca llega

Sólo quiero poder ser digna un día
De una palabra suya
Que me dé paz que baste
Para olvidarle

Y no sentir el puño en la boca
Hundida del estómago
Y la pena húmeda
Inabarcable
Como la luz aciaga de esta tarde
Que pudo ser amor también
Y que no es más
A estas alturas
Que un río desbordado y manso
En los ojos insomnes de un pez muerto

sábado, 14 de mayo de 2016

Tempestad




Y este no haber ya quién en ningún dónde
Ernesto Frattarola




Las nubes en los ojos
Los futuros olvidos removidos
Por el viento
Los limpiaparabrisas arañando
La luna polvorienta
La electricidad los chispazos
Salpicando el aire
Fuegos fatuos

Pero me faltas tú
Cruje la tierra tu nombre
Y me desborda lo inútil
De sentir esto

Amarte
Es contener en mi pecho
Un cielo que no rompe
Una tormenta en seco


B. Vargas
Imagen: © J.M. William Turner, "Tormenta de nieve" (1842)

jueves, 12 de mayo de 2016

BSO





Los Ramones durante el día
Marvin Gaye para mis noches
Por una vez los violines
                          digo yo
Y no estos pitos cuando
Me paro a contemplar mi espanto
Mientras retumba
El tambor de la chirigota
En el teatro vacío


B. Vargas

sábado, 7 de mayo de 2016

Condena




porque todos queremos saber
dónde está, cómo se llega, si no se ha muerto todavía.
Cristián Gómez Olivares

Una amiga íntima
                   Sandra creo
A la que no veo desde hace dos años
                   o era Sonia
Me pregunta por mi madre
Y me la regala  
Intacta en su recuerdo
En el aire tenso entre las dos
Su torpe latido trabado 
En el incómodo silencio

Al responderle las palabras
                        mira Silvia
Me saben a tierra me parece
Que la mato de nuevo
Y que a pesar de que muero
                      otro poco cada vez
Me quedan siglos de desamparo antes
De poder expiar mi involuntaria culpa
Y alcanzar al fin
El imposible descanso
Tras descargar en su regazo
La tormenta muda de mi pena

B. Vargas
Imagen: fotograma de Frances Ha (2012)