Primer Manifiesto Post-itista

Por Marcos Matacana, ecopoeta y autoproclamado gurú del Movimiento (corregido y enmendado por Ballerina, nueva Colombine del Post-itismo).
 
El poeta del Post-itismo se define como un ser pegajoso y trepador, dispuesto a todo con tal de ver su nombre inscrito en el Parnaso de las Letras. Por eso, no dudará en adherirse a cualquier movimiento, corriente, tertulia, soirées o sarao donde se presuma alguna ganancia.          
 
El poeta del Post-itismo irá dejando, como cagaditas de mosca, sus aparentemente brillantes y sesudos comentarios en los blogs de los más afamados escritores, pero disfrazando de consciente ambigüedad y desasosegante misterio su total desconocimiento de los temas que se traten.

El poeta del Post-itismo tendrá, en las redes sociales, el dedo siempre alegre: suelto para el "me gusta" y rápido al retuiteo de textos que, por supuesto, no habrá leído (ni leerá nunca), y sufrirá en un hemorróidico silencio la indiferencia que causan sus tuits o posts.

El poeta del Post-itismo desvelará, sin embozo (ni rebozo), su fetichismo enfermizo. Este podrá abarcar un amplio espectro de objetos de deseo (1), patologías y desórdenes de la personalidad: desde un instrumento para limar asperezas (vulgo "callos"), a un cepillo de cerdas para exfoliar los lomos de la persona amada; desde el pegote de rímel deleitante de la hermosa desconocida de mostacho hiperpoblado, a manifestar una enfermiza dependencia erótico-umbilical por el ídem de la vecina (esté o no ese ombligo adornado por pircin, pelo o pelusa).

          (1) Podrán incluirse aquí: las obras completas de Paulo Coelho y Susanna Tamaro, pendientes largos, diademas de felpa apelotillada, cebollas, manzanas, camisas floreadas, llamas, flanes, abanicos autografiados, colgantes, chicles de sabor tropical, pelos a lo afro, pañuelos palestinos, clínes y portaclínes para el coche (situados siempre en la bandeja trasera, donde antaño asentía el can Cerbero del viaje dominguero), saharianas o cubanitas con estampación de cuadros al modo bayeta de Jonia, tintes rubios como el oro que atesora (ora y otrora) el castellano Tajo (que rima con abajo y cascajo), pantis -una vez más- apelotillados en el empeine o talón y cinturilla fofa, bragas color canne, risketos, pinchos o pendráis asidos al cuello como tarzanes alianados (o alienados), zapatos de cuña y suela de esparto (y cintas-trepadoras de pantorrillas amorconadas), trenkas, pelos sintéticos ornadores de capuchas, babuchas de Zenobia, sandalias hippiosas de monja, guitarras catequéticas, ponchos-cometas al viento (oh, belleza mortal...), y, en fin, toda reliquia decadente o kitsch.
 
El poeta del Post-itismo no se decepcionará si la Wikipedia rechaza una y otra vez artículos que glosen su vida y obra, por considerarlo un ser minúsculo y desconocido, carente de cualquier mérito y relevancia.
 
El poeta del Post-itismo, negado para la Métrica, excusará su incapacidad en un pretendido afán rompedor y vanguardista, y engendrará, en todo caso, composiciones descompuestas y desestructuradas (también llamadas "bulli-poemas").  
 
El poeta del Post-itismo llamará intertextualidad al plagio, y tópico literario a cualquier idea de la que se apropie. Se convertirá, así, en ferviente defensor de la Ecopoesía, o Poesía Ecológica, basada en el reciclaje de versos para convertirlos en compost. Es más: siempre defenderá rutilante su copia frente al original, y el gusto del refrito a los sabores originarios.
   
Pero, llegado el caso improbable de que fuera reconocido con algún premio, título, cargo o carga, el poeta del Post-itismo (impostando un aparente malditismo) lo rechazará invariablemente, sólo por la pereza de pensar en la preparación de discursos de agradecimiento, ingreso o similares.
 
Por último, el poeta del Post-itismo lo negará todo si fuera necesario, e intentará escurrir su responsabilidad o salpicar con ella a todo cuanto ser humano se encuentre en su radio de acción literario, disfrazando de rebeldía sus berrinches infantiles.

En Barataria, a 25 de abril de 2009
Festividad de San Marcos Evangelista